La nueva presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reveló que los seis migrantes asesinados por militares en Chiapas eran de nacionalidad egipcia, salvadoreña y peruana. También dijo que la Fiscalía General tenía elementos a su disposición y prometió justicia.
“Van transitando vehículos. Supuestamente el Ejército les hace la señal para que se detengan. Los vehículos no se detienen y entonces el Ejército dispara. La SEDENA (Secretaría del Ejército Nacional) habla de que el vehículo en el que se conducían estas personas era un vehículo ‘que suelen utilizar los grupos delictivos en la zona’. Entonces de lo que se sabe es que este ataque se da en un contexto de un traslado del vehículo con estas personas que hoy sabemos son migrantes «, narra Eduardo Guerrero Lomelí, abogado del área internacional del Centro Pro Derechos Humanos en México.
Esta situación ocurre en un contexto de violencia en Chiapas, estado en el sur del país. Violencia provocada particularmente por la presencia de grupos criminales, explica el abogado Guerrero. “Con la participación de la Guardia Nacional, con la participación de la SEDENA y de la Marina en tareas de política migratoria, ha aumentado el número de denuncias de violaciones y de abusos que han cometido agentes castrenses en el marco de estas tareas migratorias, que son tareas que no les corresponden como agentes militares. Han realizado durante estos últimos años tareas de detención migratoria, control de aduanas, participación en patrullajes fronterizos”, denuncia.











