En el aniversario 75 de San Antonio, el gobernador vinculó la celebración de la comunidad fronteriza con el escenario climático que atraviesa Misiones y pidió profundizar la coordinación entre Provincia, municipios, fuerzas de seguridad, organismos nacionales y autoridades brasileñas. La advertencia se apoya en un plan provincial que comenzó a diseñarse en mayo y que ya contempla zonas de riesgo, recursos para evacuaciones y protocolos de respuesta.
El gobernador Hugo Passalacqua encabezó este viernes en San Antonio los actos por el 75° aniversario de la localidad y aprovechó la celebración para plantear uno de los principales desafíos que enfrenta Misiones durante el segundo semestre: la preparación ante un escenario de lluvias abundantes, tormentas severas y posibles crecidas asociado al desarrollo del fenómeno El Niño.
“Solo no se salva nadie”, resumió Passalacqua al reclamar coordinación entre el Gobierno provincial, los municipios, el Estado nacional, las autoridades brasileñas y la propia comunidad. El mensaje tuvo como telón de fondo el trabajo preventivo que Misiones viene desarrollando desde mayo para anticiparse a eventuales inundaciones, anegamientos, cortes de rutas, daños sobre infraestructura y evacuaciones.
La advertencia climática ya forma parte de una planificación institucional que involucra a Protección Civil, la Dirección de Alerta Temprana, Vialidad Provincial, Salud Pública, Educación, Desarrollo Social, Agricultura Familiar, Agro y Producción, Ecología, Turismo, Energía de Misiones, Samsa, IPRODHA, la Policía de Misiones y fuerzas nacionales como Gendarmería, Prefectura y Ejército. La Provincia también trabaja con los municipios, cuyos intendentes encabezan las estructuras locales de Defensa Civil.
El antecedente resulta relevante porque el escenario climático dejó de ser una hipótesis distante. El Servicio Meteorológico Nacional informó en julio que las condiciones del ENOS ya eran consistentes con una fase cálida o El Niño y estimó una probabilidad cercana al 100% de continuidad durante el trimestre julio-agosto-septiembre. La perspectiva provincial de Alerta Temprana, a su vez, proyecta un segundo semestre más lluvioso que lo habitual para la región, con una situación que podría prolongarse hasta marzo o abril de 2027.
Más frecuencia e intensidad de lluvias
La Dirección de Alerta Temprana de Misiones había advertido desde abril sobre un aumento progresivo de la frecuencia e intensidad de las precipitaciones, con especial atención sobre agosto, septiembre y noviembre. En ese informe se planteó la posibilidad de acumulados superiores a 300 milímetros mensuales y un incremento del riesgo hidrológico en la provincia.
Ese escenario explica por qué la Provincia decidió trabajar antes de que se produzcan los eventos más complejos. El 27 de mayo, Passalacqua encabezó la primera reunión de información y coordinación para la preparación y mitigación ante el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur, convocada en el marco de la legislación provincial y del Plan de Emergencia Provincial. Allí se estableció una estrategia interinstitucional de monitoreo, prevención y respuesta para el período 2026-2027.
La planificación contempla especialmente la cuenca del río Uruguay. El Soberbio, San Javier, Panambí, Colonia Aurora, Alicia Baja y Alba Posse aparecen entre los sectores identificados por el Gobierno provincial como de atención prioritaria frente a posibles crecidas. La evaluación, sin embargo, abarca al conjunto del territorio porque lluvias intensas pueden provocar desbordes de arroyos, anegamientos urbanos y rurales, interrupciones de caminos y afectaciones sobre servicios esenciales.
El problema tampoco queda encerrado dentro de los límites provinciales. Las lluvias en las cuencas brasileñas pueden incidir sobre el comportamiento de los ríos que atraviesan o bordean Misiones, por lo que la prevención requiere información compartida y coordinación con organismos del país vecino. Esa dimensión fronteriza adquiere particular importancia en San Antonio, localidad ubicada sobre el límite con Brasil y atravesada por vínculos sociales, económicos y culturales cotidianos con el otro lado de la frontera.
Passalacqua señaló que el miércoles mantuvo una videoconferencia con los intendentes de los 17 municipios de frontera para analizar la preparación frente al fenómeno. En ese contexto, ubicó los meses de octubre, noviembre y diciembre como un período de especial atención y pidió que la prevención alcance a cada comunidad.
“Vamos a tener un octubre, noviembre y diciembre muy complicado con El Niño”, sostuvo el gobernador durante el acto en San Antonio. El planteo se inscribe en una estrategia que ya comenzó a ejecutarse y que procura evitar que la organización de la respuesta empiece cuando el agua ya haya ingresado a las viviendas o cuando una ruta haya quedado interrumpida.
La dimensión sanitaria también integra esa planificación. El Ministerio de Salud Pública conformó en junio una Sala de Situación de Eventos Climáticos en el nivel central y proyectó otras seis salas correspondientes a las zonas sanitarias de la provincia. El organismo identificó como áreas especialmente expuestas a las crecidas del Uruguay a las zonas Noreste, Centro Uruguay y Sur.
La infraestructura de respuesta constituye otro de los puntos centrales. El Gobierno provincial trabaja en el relevamiento de vehículos, maquinaria, personal, insumos, embarcaciones y otros recursos disponibles. Protección Civil coordina el esquema de asistencia; Vialidad Provincial prepara respuestas ante cortes y deterioro de caminos; Policía, Gendarmería, Prefectura y Ejército aportan capacidades operativas; mientras que Energía de Misiones y Samsa intervienen sobre la continuidad de servicios esenciales.
La Provincia también analiza la utilización de embarcaciones de clubes de pesca y prestadores turísticos para reforzar eventuales evacuaciones y rescates en zonas inundadas. La disponibilidad de vehículos 4×4 forma parte de la misma lógica, especialmente para llegar a sectores rurales o caminos que puedan quedar intransitables para vehículos convencionales.
La preparación ya se replica en distintos municipios. En Oberá, por ejemplo, organismos públicos, fuerzas de seguridad, Bomberos y autoridades sanitarias trabajaron sobre puntos de evacuación, un Centro de Operaciones de Emergencia, protocolos ante interrupciones de servicios y un mapa de riesgo. En Leandro N. Alem, la Junta Municipal de Defensa Civil avanzó sobre un protocolo operativo local y la coordinación entre municipio, fuerzas de seguridad, organismos de emergencia e instituciones sanitarias.
Mitigar las pérdidas económicas
El Gobierno provincial también incorporó la dimensión federal al esquema. En mayo informó que Misiones participaba de una mesa nacional junto con otras provincias para coordinar respuestas ante el fenómeno, aunque planteó la necesidad de adaptar los protocolos generales a las características de cada territorio.
Hay una razón concreta para esa preocupación. El informe presentado por Protección Civil durante la primera reunión provincial sobre El Niño estimó que entre 2015 y 2024 los eventos asociados al fenómeno provocaron en Misiones pérdidas económicas por unos 208 millones de dólares, además de unas 22.800 personas evacuadas, más de 3.200 viviendas destruidas y daños sobre más de 30.000 hectáreas de yerba mate. El antecedente coloca la prevención actual dentro de una experiencia provincial acumulada y no solamente dentro de una proyección meteorológica.
En San Antonio, Passalacqua trasladó esa discusión al terreno comunitario. La celebración de los 75 años de la localidad le permitió reivindicar el esfuerzo de sus pobladores y el carácter fronterizo de una comunidad que construyó buena parte de su identidad en relación permanente con Brasil. Destacó también el bilingüismo presente en numerosas familias y los vínculos cotidianos que atraviesan la frontera.
El gobernador vinculó esa identidad con la respuesta que Misiones necesitará frente al escenario climático. Para Passalacqua, la capacidad de atravesar una emergencia dependerá tanto de los recursos del Estado como de la cooperación entre municipios, organismos y vecinos.
“Ese momento de El Niño va a mostrar el temple del misionero, la garra del misionero y, sobre todo, el espíritu fraterno y solidario que tenemos que tener los misioneros entre nosotros”, afirmó.
La misma idea apareció cuando reconoció el trabajo del intendente Fausto Rojas y planteó las dificultades que enfrentan los municipios en el actual contexto económico. Para el gobernador, el Estado provincial y los gobiernos locales deben sostener respuestas que permitan mejorar las condiciones de vida de la población aun en un escenario de recursos limitados.
El acto también incluyó la entrega de títulos de propiedad a familias de San Antonio, dentro de las políticas provinciales de regularización dominial. Passalacqua presentó esa documentación como una herramienta de seguridad jurídica para familias que durante generaciones ocuparon lotes y chacras y que ahora pueden contar con el reconocimiento formal de su propiedad.
La escena del aniversario terminó así vinculada con dos dimensiones distintas de la gestión pública: la regularización de la tierra como política de arraigo y la prevención climática como política de protección. En ambas, el gobernador colocó la coordinación como condición para obtener resultados.
“¿Quién puede solo? Nadie puede solo”, insistió Passalacqua.
Para Misiones, la frase adquiere un sentido concreto frente al escenario climático que se abre hacia la primavera. El Niño ya está instalado en los modelos meteorológicos y la provincia tiene en marcha un esquema de prevención que deberá traducir pronósticos en decisiones territoriales: saber dónde evacuar, con qué recursos, por qué camino, quién interviene, cómo se sostiene el suministro de agua y energía y cómo se asiste a las familias y a las actividades productivas afectadas.
La prueba para el sistema provincial llegará cuando esos protocolos tengan que funcionar bajo presión. La preparación previa, la información meteorológica, la coordinación con los municipios y la capacidad de respuesta en territorio serán entonces más importantes que cualquier declaración posterior a una emergencia.
La consigna de Passalacqua en San Antonio sintetizó ese desafío: ante un fenómeno que atraviesa fronteras, cuencas y jurisdicciones, la respuesta también deberá hacerlo.













