Un estudio nacional de Hugo Haime & Asociados muestra que la aprobación del Gobierno se estabilizó tras cuatro meses consecutivos de caída. La economía sigue siendo el principal factor de desgaste, mientras la corrupción se consolidó como la principal preocupación nacional.
La gestión del presidente Javier Milei encontró en mayo un punto de estabilización luego de cuatro meses consecutivos de deterioro en los indicadores de aprobación. Sin embargo, el freno en la caída no modificó el cuadro general de malestar social, preocupación económica y creciente desconfianza sobre la capacidad del Gobierno para resolver los problemas cotidianos.
Así surge del último Estudio Nacional de Opinión Pública elaborado por Hugo Haime & Asociados, que relevó percepciones sociales, económicas y políticas en todo el país durante mayo de 2026.
El informe registra una aprobación de gestión del 34,9%, apenas medio punto por encima del mes anterior. La mejora se encuentra dentro del margen de error estadístico, aunque marca una interrupción de la tendencia descendente que había acompañado al Gobierno desde comienzos de año.
La consultora sostiene que el oficialismo atraviesa “su peor momento”, aunque destaca que conserva niveles de respaldo superiores a los que mostraban otras administraciones en etapas comparables de desgaste político.
El dato más preocupante para el Gobierno aparece en el humor social. El 77% de los consultados percibe un estado de ánimo colectivo negativo. Dentro de ese universo predominan quienes describen a la sociedad con sentimientos de bronca (39%) y tristeza o desánimo (38%). Apenas un 18% percibe esperanza.
Según el estudio, la presencia de sectores desencantados tanto entre votantes de Milei como entre quienes apoyaron a Sergio Massa contribuye a contener escenarios de conflictividad social masiva, ya que el malestar se expresa más como desánimo que como movilización.
La economía continúa ocupando el centro de las preocupaciones ciudadanas. Cuando se consulta sobre los principales problemas del país, la corrupción aparece en primer lugar con 39%, seguida por los bajos salarios con 32%, la desocupación con 30% y la pobreza con 25%.
En la vida cotidiana, los problemas económicos dominan con mayor intensidad. Los bajos salarios encabezan las preocupaciones con 45%, seguidos por la inflación con 43%. Más atrás aparecen la desocupación, la inseguridad, la corrupción y la pobreza.
Los indicadores de ingresos familiares reflejan la profundidad del ajuste. Apenas tres de cada diez argentinos afirman que sus ingresos alcanzan para llegar a fin de mes. El 57% declaró haber dejado de comprar bienes o servicios que necesitaba, mientras que el endeudamiento continúa en expansión.
El informe señala que un 26% mantiene deudas con tarjetas de crédito, otro 26% debió pedir dinero prestado y un 18% utilizó ahorros para afrontar gastos corrientes.
Aunque algunos indicadores muestran una leve recuperación respecto de abril, la percepción general continúa siendo negativa. El 58% considera que la situación del país empeoró durante los últimos tres meses, mientras que sólo el 19% cree que mejoró. En los hogares ocurre algo similar: el 48% percibe un deterioro de su situación económica y apenas el 15% observa mejoras.
Las expectativas tampoco ofrecen un panorama favorable. El 47% cree que el país estará peor dentro de tres meses y el 40% espera un empeoramiento de la situación económica familiar.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la persistencia de un núcleo importante de decepción entre quienes respaldaron al Presidente. El 18% de la población considera que el esfuerzo económico realizado durante el ajuste ya no vale la pena. Entre quienes votaron a Milei, ese segmento asciende al 25%.
Aun así, el 36% de los consultados sostiene que el sacrificio actual puede justificarse si conduce a una mejora futura. Entre los votantes del Presidente, esa proporción alcanza al 67%.
La percepción sobre la corrupción constituye otro foco de desgaste para la Casa Rosada. El 54% considera que el Gobierno es muy o bastante corrupto, mientras que el 41% opina lo contrario. Además, sólo el 23% cree las explicaciones brindadas por el vocero presidencial Manuel Adorni respecto de cuestionamientos sobre su situación patrimonial.
En materia económica, el 63% evalúa negativamente la política económica nacional y una proporción similar considera que el actual modelo debería modificarse o reemplazarse. A su vez, seis de cada diez argentinos creen que el Gobierno no logrará controlar la inflación.
Otro dato sensible para el oficialismo surge cuando se consulta sobre las responsabilidades de la crisis económica actual. El 42% atribuye los problemas principalmente a Milei, mientras que el 33% responsabiliza a los gobiernos kirchneristas. Un 22% distribuye las culpas entre ambas administraciones.
En el plano político, la encuesta no detecta dirigentes con balance de imagen positivo. Cristina Fernández de Kirchner lidera el ranking de imagen positiva con 43%, seguida por Patricia Bullrich con 42%, Axel Kicillof con 40% y Javier Milei con 39%.
El trabajo también revela una fuerte polarización entre La Libertad Avanza y el peronismo. Mientras el oficialismo es identificado principalmente con la defensa de las libertades individuales, el peronismo conserva ventajas en atributos vinculados a la cultura del trabajo, los derechos laborales y sociales, y el respeto por las instituciones democráticas.
La conclusión de Hugo Haime & Asociados es que el Gobierno logró detener la caída, pero todavía no encontró señales consistentes de recuperación. La estabilidad macroeconómica continúa siendo valorada por una parte de la sociedad, aunque el deterioro de los ingresos, el aumento del endeudamiento y la percepción de corrupción siguen erosionando la base de apoyo que llevó a Milei a la Presidencia.











