La administración del área protegida argentina expresó su pesar por la muerte de un turista durante una excursión náutica en el Parque Nacional do Iguaçu y recordó las estrictas condiciones físicas y de seguridad que rigen para el paseo Gran Aventura. La emergencia movilizó recursos de ambos países y reabrió el debate sobre los protocolos de navegación en uno de los principales destinos turísticos de la región.
La muerte de un turista durante una excursión náutica en el Parque Nacional do Iguaçu, en Brasil, volvió a poner bajo la lupa las condiciones de seguridad de una de las actividades más demandadas por quienes visitan las Cataratas del Iguazú. Tras el accidente ocurrido el martes 28 de julio, la Intendencia del Parque Nacional Iguazú, del lado argentino, emitió un comunicado oficial en el que expresó sus condolencias, destacó la cooperación binacional desplegada durante la emergencia y recordó las exigencias que deben cumplir los visitantes para participar de este tipo de travesías.
El siniestro ocurrió durante una excursión operada por la empresa brasileña Macuco Safari, cuya embarcación protagonizó un accidente en las aguas del río Iguazú. Como consecuencia, falleció un integrante del grupo de pasajeros, mientras que el resto de los ocupantes fue rescatado en un operativo que involucró a organismos y prestadores turísticos de ambos lados de la frontera.
Durante la emergencia, la empresa Iguazú Jungle —concesionaria del paseo Gran Aventura en el Parque Nacional Iguazú, Argentina— colaboró con las tareas de rescate junto a las autoridades brasileñas, en un dispositivo coordinado que permitió asistir a pasajeros y tripulantes.
Tras el hecho, Macuco Safari anunció la suspensión preventiva de todas sus excursiones por un período de tres días mientras avanzan las investigaciones destinadas a determinar las causas del accidente.
Un operativo binacional
Las Cataratas del Iguazú constituyen un sistema natural compartido entre Argentina y Brasil. Esa condición hace que ambos parques nacionales mantengan mecanismos permanentes de cooperación para responder ante emergencias ambientales, sanitarias o vinculadas con la actividad turística.
El accidente volvió a poner en funcionamiento esos protocolos de coordinación, con la participación de personal especializado de ambos países, concesionarios turísticos y organismos responsables de la administración de las áreas protegidas.
En su comunicado, la Intendencia del Parque Nacional Iguazú manifestó su solidaridad con la familia de la víctima y expresó su acompañamiento institucional al concesionario brasileño Macuco Safari, al Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad (ICMBio) y a los trabajadores involucrados en la emergencia.
Protocolos estrictos para la navegación
A partir del accidente, la administración del Parque Nacional Iguazú reforzó un aspecto que considera central: las excursiones náuticas funcionan bajo protocolos específicos de prevención y seguridad, elaborados en función de las características del río Iguazú y de la proximidad de los grandes saltos.
En el lado argentino, el paseo Gran Aventura combina un recorrido terrestre por la selva con una navegación de alta intensidad que acerca las embarcaciones al pie de varios saltos de agua. La actividad implica aceleraciones, impactos contra el oleaje, maniobras bruscas y una permanente exposición a fuertes corrientes, espuma y gran volumen de agua.
Por esa razón, las normas operativas establecen requisitos físicos y cognitivos que permitan a los pasajeros responder adecuadamente ante una eventual situación de emergencia.
Entre otras capacidades, los participantes deben poder desplazarse con autonomía, subir y bajar escaleras, aferrarse a superficies rocosas, comprender y ejecutar instrucciones de rescate, comunicar su estado físico y soportar condiciones ambientales de elevada exigencia.
Restricciones de acceso
La Intendencia recordó que esas condiciones se encuentran informadas mediante cartelería instalada en distintos sectores del área protegida y forman parte de las normas obligatorias de la excursión.
En consecuencia, no pueden realizar el paseo personas con determinadas discapacidades motrices, sensoriales, cognitivas o viscerales —incluida la diabetes tipo 1—, mujeres embarazadas y menores de 12 años.
Las autoridades explicaron que esas restricciones no responden a criterios comerciales sino a parámetros de seguridad operacional, definidos para garantizar que todos los pasajeros puedan actuar por sus propios medios durante una evacuación o un rescate.
Investigación en curso
Las autoridades brasileñas continúan investigando las circunstancias que provocaron el accidente. Hasta el momento no trascendieron conclusiones oficiales sobre las causas del vuelco de la embarcación.
El episodio representa uno de los accidentes más graves registrados en los últimos años durante excursiones turísticas en el río Iguazú y volvió a instalar el debate sobre los protocolos de navegación en un entorno natural que combina un alto valor turístico con condiciones hidrológicas particularmente exigentes.
COMUNICADO OFICIAL del PNI
Durante la jornada de ayer, martes 28 de julio, se produjo un accidente náutico en el vecino Parque Nacional do Iguaçu (Brasil) durante el transcurso de una excursión turística operada por la empresa Macuco Safari, que tras el trágico suceso informó la suspensión temporal de sus actividades durante tres días.
Ante esta situación especial, en la que falleció una persona del grupo embarcado, se aplicó un dispositivo de emergencia con el apoyo de la empresa Iguazú Jungle del Parque Nacional Iguazú (Argentina) para rescatar a los pasajeros y tripulantes.
En este doloroso momento, la Intendencia del Parque Nacional Iguazú lamenta este trágico accidente y expresa su solidaridad a los familiares y amigos de la víctima; a la vez que expresa su apoyo al concesionario Macuco Safari y al Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad (ICMBio) y todos los actores afectados por esta situación.
Asimismo, el Parque Nacional Iguazú refuerza la importancia de la comunicación de medidas de prevención y cuidado, recordando que las excursiones náuticas cuentan con una serie de protocolos de seguridad en los que se incluyen recomendaciones estrictas para las personas que realizan las travesías en el río Iguazú, en línea con las normas de seguridad en la navegación que rigen la operación náutica dispuestas por la Prefectura Naval Argentina.
En este sentido, el paseo Gran Aventura del Parque Nacional Iguazú presenta exigencias que limitan la accesibilidad al servicio. Para participar de la excursión, tanto en condiciones normales como ante una emergencia, son necesarias las siguientes capacidades:
* Tener plena autonomía.
* Soportar impactos y otros movimientos bruscos.
* Subir y bajar 300 metros de escaleras.
* Trepar y aferrarse a rocas con miembros superiores e inferiores conservados.
* Escuchar, ver, comprender y retransmitir instrucciones de rescate provenientes de la tripulación.
* Describir verbalmente su estado y ubicación.
* Mantener la respiración bajo la bruma de los saltos.
* Soportar la sobrecarga de estímulos.
Por lo anterior, y tal como está debidamente indicado en la cartelería ubicada en el área protegida, se encuentran impedidas de realizar la excursión aquellas personas con discapacidad motriz y visceral (incluida diabetes tipo 1), con discapacidad sensorial, con discapacidad cognitiva, embarazadas y menores de 12 años.









