La movilización reunió a organizaciones feministas, estudiantes, sindicatos, familiares de víctimas y vecinos. Los recientes femicidios de Dulce Candia en Misiones y Agostina Vega en Córdoba atravesaron una jornada marcada por el reclamo de justicia, prevención y protección efectiva para mujeres y diversidades.
Las calles del centro de Posadas volvieron a convertirse este miércoles en escenario de una de las movilizaciones más masivas de los últimos años. Al cumplirse once años de la primera marcha de Ni Una Menos, una multitud estimada en unas 15 mil personas participaron de la convocatoria que recorrió la ciudad para reclamar el fin de los femicidios, exigir el fortalecimiento de las políticas públicas de prevención y mantener vigente una consigna que continúa interpelando a la sociedad argentina.
La concentración comenzó en el mástil de las avenidas Uruguay y Mitre y avanzó hasta la plaza 9 de Julio, donde se desarrolló el acto central. A lo largo del recorrido confluyeron organizaciones feministas, agrupaciones estudiantiles, sindicatos, organismos de derechos humanos, colectivos sociales, familiares de víctimas y vecinos que se sumaron a la jornada.
La movilización estuvo atravesada por la conmoción que generaron los recientes asesinatos de Dulce María Beatriz Candia, la adolescente de 17 años hallada sin vida en Eldorado tras once días de búsqueda, y de Agostina Vega, la joven de 14 años asesinada en Córdoba. Ambos casos aparecieron reiteradamente en carteles, pancartas y discursos que reclamaron respuestas más eficaces por parte del Estado y del sistema judicial.
Durante el acto central tomaron la palabra familiares de Soledad Machuca, víctima de femicidio en febrero de este año, además de referentes sociales y representantes de organizaciones feministas. Las intervenciones coincidieron en señalar la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención, asistencia y acompañamiento frente a la violencia por motivos de género.
Uno de los mensajes más visibles de la jornada resumió la preocupación de las organizaciones: “Cada 31 horas un hombre se convierte en femicida”. La consigna buscó reflejar una problemática que continúa registrando víctimas en todo el país y que mantiene en alerta a los colectivos que trabajan en la prevención y asistencia.
Marina Casales, una de las participantes, explicó que los casos recientes volvieron a movilizarla, aunque sostuvo que las desigualdades estructurales siguen siendo parte central del reclamo. “Estoy acá por mí, por mis sobrinas y por mis amigas. Marcho para que podamos volver tranquilas a casa después de trabajar, para que tengamos los mismos salarios y para que existan políticas públicas que transformen esta realidad”, expresó.
También reclamó mayores recursos para abordar la problemática. “Necesitamos presupuesto, equipos interdisciplinarios y respaldo científico para orientar los esfuerzos hacia la reducción de las desigualdades”, sostuvo.
En la misma línea, Kiara Cristaldo señaló que decidió participar ante el incremento de los femicidios y otras formas de violencia que afectan a las mujeres. “Según las estadísticas ocurre un femicidio cada 31 horas. El acoso sigue presente en las calles y también se trasladó a las redes sociales”, afirmó.
Analuz Cáceres agregó que muchas de las situaciones denunciadas forman parte de experiencias cotidianas para miles de mujeres. “No hay una mujer que no haya atravesado situaciones de micromachismo a lo largo de su vida”, señaló.
En la Capital argentina
Miles de mujeres marcharon este miércoles en las inmediaciones del Congreso Nacional para reclamar bajo la consigna «Ni una menos», al cumplirse 11 años de la primera movilización. Esta acción se reprodujo en las capitales provinciales y en las principales ciudades del país. La marcha se desarrolló a pocos días del femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, episodio que conmocionó a todo el país y le dio más potencia al reclamo.
“Exigimos la renuncia del ministro de Seguridad Juan Pablo Quinteros y la destitución de los fiscales Raúl Garzón e Iván Rodríguez por la desidia organizada del Poder Judicial que la desprotegió y garantizó la impunidad. Este caso sintetiza las violencias institucionales a las que nos somete el Estado”, señalaron las organizadoras en el documento leído durante el acto central.
“También nos conmueve el femicidio de Dulce María Beatriz Candia, adolescente, de 17 años, de Misiones, y de Noelia Romero, de Temperley, provincia Buenos Aires”, resaltaron en el mensaje, que estuvo a cargo de la actriz Thelma Fardin.
De la jornada participaron mujeres de todas las edades, referentes de partidos políticos y familiares de víctimas.
Familiares de Brenda del Castillo y Morena Verdi, que fueron víctimas del triple crimen con sello narco de Florencio Varela al igual que Lara Gutierrez, también se encontraron en la marcha de esta tarde.
Antonio del Castillo, abuelo de Brenda, en conversación con la Agencia Noticias Argentinas, reveló que la familia aún cuenta con “custodias policiales” y sobre su participación en la movilización, sostuvo: “Fue mucha gente y nos reconocieron en seguida porque llevamos los pasacalles y las cosas de la nena. Voy a estar con mi hija y con la mamá de Morena”.
“La muestra de apoyo de la gente es terrible. Memoricé algunos carteles que decían ‘Salgo y quiero volver viva a mi casa’. Gente grande que también respaldan a los más jóvenes que, a su vez, se manifestaban”, añadió. “Nosotros tenemos una vida, pero te arrancan a los chicos de las manos, los matan y los destrozan”, cerró Antonio.
La protesta buscó visibilizar la persistencia de la violencia de género y reclamó respuestas estatales frente a los femicidios y las desapariciones de mujeres y niñas ya que en Argentina ocurre un femicidio cada 31 horas.
Reclamos por los femicidios y advertencias sobre retrocesos
La referente de MuMaLa Misiones, Carla Talavera, recordó que el movimiento nació en 2015 tras el femicidio de Chiara Páez y advirtió sobre la persistencia de situaciones que podrían prevenirse. “Volvemos a discutir cuestiones que creíamos saldadas. Otra vez hablamos de femicidios de niñas cuando muchas de estas situaciones podrían haberse evitado”, manifestó en la marcha y concentración de Posadas,que tuvo lugar frente a la Casa de Gobierno local.
Talavera destacó además el trabajo del observatorio de la organización y afirmó que, según los registros de MuMaLa, durante 2026 se contabilizaron tres femicidios y 51 intentos de femicidio en el país. “Son 51 vidas que hoy están en riesgo. La violencia de género existe y su expresión más extrema es el femicidio”, advirtió.
La marcha también incluyó paradas frente a organismos vinculados a la salud y la seguridad, identificados por las organizaciones como actores centrales en las políticas de prevención y atención de la violencia de género.
Las críticas al Gobierno nacional y a lo que los colectivos consideran un retroceso en materia de políticas públicas estuvieron presentes durante toda la jornada.
Elena Maidana, docente de la Universidad Nacional de Misiones, sostuvo que muchos de los derechos vigentes fueron resultado de años de organización social. “Hubo logros importantes producto de la movilización, pero también estamos atravesando pérdidas muy significativas. Hoy estamos luchando para no perder conquistas que creíamos consolidadas”, afirmó.
También advirtió sobre el impacto de los discursos de odio y la desinformación en la construcción de consensos sociales. “Estos femicidios hablan claramente de un retroceso que tiene consecuencias concretas”, sostuvo.
Una problemática que mantiene cifras alarmantes
Los reclamos de la movilización estuvieron respaldados por datos que reflejan la magnitud de la violencia de género en Misiones.
Según registros periodísticos y relevamientos de organizaciones sociales, 2025 cerró con once femicidios en la provincia, la cifra más alta de la última década.
En lo que va de 2026 se registraron los asesinatos de Silvana Báez en Panambí, de la joven trans Claudia Gabriela Gómez en Puerto Iguazú y de Dulce María Beatriz Candia en Eldorado, caso que generó una fuerte repercusión social y renovó los cuestionamientos sobre los mecanismos de búsqueda y protección.
A once años de aquella primera movilización que transformó la agenda pública argentina, Posadas volvió a expresar un reclamo que permanece vigente. Las fotografías de Dulce Candia, Soledad Machuca y otras víctimas encabezaron una marcha atravesada por el dolor, la memoria y la exigencia de justicia.
El mensaje que recorrió las calles de la capital misionera fue el mismo que en 2015: que ninguna mujer más sea víctima de la violencia machista y que la consigna Ni Una Menos deje de ser una demanda pendiente para convertirse en una realidad.













