El arribo del navío a la dársena norte, pasado las 10:00, fue recibido con gran entusiasmo. Familiares, ex marinos, autoridades militares y civiles, junto a numerosos curiosos, se congregaron desde temprano para recibir a la embarcación, escoltada por buques menores bajo un cielo despejado.
El viaje comenzó el 7 de junio con una tripulación de 270 personas, incluyendo 51 guardiamarinas en comisión, quienes durante casi seis meses pusieron en práctica conocimientos fundamentales como la navegación astronómica y el liderazgo.
Durante su recorrido, la Fragata realizó escalas en puertos de Brasil, España, Noruega, Alemania, Países Bajos, Portugal, Costa Rica, Estados Unidos y República Dominicana. Su silueta característica, con tres palos cruzados y la bandera argentina flameando, fue avistada cerca de las nueve de la mañana, marcando el regreso a casa.
El reencuentro con sus seres queridos estuvo cargado de emoción y alegría. Abrazos, lágrimas y banderas acompañaron a las familias que esperaron en el muelle con carteles, mientras la banda de música de la Armada ambientaba la ceremonia. Historias conmovedoras se repitieron a lo largo de toda la dársena.
Entre los tripulantes, una marinera expresó su felicidad: «Muy contenta de reencontrarme con la familia… fueron seis meses muy largos», mientras que otro comentó: «De aprendizaje, de experiencia». Por su parte, Mateo González resumió la travesía como «una experiencia de vida increíble».
El reencuentro también fue emotivo para Santiago y su familia, quienes viajaron desde Punta Alta para recibirlo. Su mamá declaró entre lágrimas: «Se hizo larga la espera, pero ya está, lo tengo acá conmigo».
Finalmente, la Fragata ARA Libertad, reconocida internacionalmente por su elegancia y como embajadora itinerante de la Argentina, concluyó este nuevo viaje de instrucción. La nave permanecerá en el puerto para actividades y mantenimiento, y tiene previsto su próximo viaje para 2026.











