Después que el Gobierno anunció la disolución de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y su reemplazo por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), esta decisión generó rechazos pese a que se presentó como una medida que pretende optimizar la recaudación y reducir la burocracia, con una estructura más ágil y con menos personal, para simplificar los trámites y aumentar la eficiencia en la recaudación de impuestos, según anunciaron.
Pero esta transformación genera incertidumbre sobre el impacto en los contribuyentes, de la economía en general y entre los empleados. En una entrevista en Canal 4 Posadas, Ariel Sayas dialogó con los referentes de la Asociación de Empleados Fiscales e Ingresos Públicos, Horacio Casco y Darío Pinkala, quienes expresaron su preocupación por las implicaciones de esta medida y la estabilidad laboral de los empleados del organismo estatal.
En ese sentido, Horacio Casco explicó que la AFIP, creada en 1997, es el organismo encargado de la recaudación de impuestos en Argentina, con el objetivo de mejorar la eficiencia y la equidad del sistema tributario. Sin embargo, en los últimos años, el organismo recibió críticas por su falta de transparencia y su supuesta complicidad con la evasión fiscal.
Ante la pregunta sobre el futuro de los empleados de la AFIP, Casco destacó la incertidumbre que enfrentan. «Los empleados están preocupados por su futuro laboral. Aunque el gobierno anunció la creación de 3.155 nuevos puestos de trabajo en la ARCA, no está claro si todos los empleados de la AFIP serán transferidos a la nueva agencia», expresó. Tanto Casco como Darío Pinkala señalaron que los empleados están organizados y dispuestos a luchar por sus derechos, advirtiendo que la disolución podría tener consecuencias negativas para la recaudación fiscal y la economía en general.
Pinkala, por su parte, enumeró los desafíos que enfrentará la nueva agencia de recaudación. «La ARCA deberá combatir la evasión fiscal, mejorar la eficiencia y la equidad del sistema tributario, y garantizar la estabilidad laboral de los empleados de la AFIP», comentó. Pinkala enfatizó que la evasión fiscal es un problema grave en Argentina y que la nueva agencia deberá implementar estrategias efectivas para abordar este problema.
Casco y Pinkala coincidieron en que la disolución de la AFIP es un error. «Consideramos que la AFIP es una institución sólida que logró importantes avances en la recaudación fiscal. Su disolución puede generar incertidumbre y desconfianza en el sistema tributario», afirmó Casco. Pinkala añadió: «La AFIP tiene una larga trayectoria y experiencia en la recaudación fiscal. La nueva agencia tendrá que demostrar que puede ser tan eficiente y eficaz como la AFIP».
Además, señalaron que no hay empleados de más en la AFIP y que existe un sesgo político en las menciones sobre los empleados que podrían ser despedidos, especialmente aquellos contratados durante el kirchnerismo. «La AFIP no es deficitaria, tiene un superávit de 50 millones de pesos por mes», subrayaron los entrevistados. Añadieron que es injusto posicionar a la AFIP como el enemigo que mete la mano en el bolsillo del pueblo, cuando su función es recaudar fondos destinados a la educación, salud y seguridad. En Misiones, los empleados de la AFIP están organizados y luchando en todos los ámbitos como un frente gremial sólido.












