«Bajó tanto el precio de la hoja verde y de la canchada que aparecieron marcas muy baratas, con problemas de calidad, porque no hay controles adecuados», denunció el diputado provincial y extitular del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym), Juan José Szychowski, quien sostuvo que hoy el productor «es un eslabón roto de la cadena y esto hace que se desmorone todo el bloque yerbatero». Productores, secaderos e industrias enfrentan la caída de precios del producto, además de dificultades de financiamiento y un aumento del endeudamiento que profundiza la crisis. Durante 20 años, los directorios y presidentes del Inym «buscaron armonizar la cadena yerbatera: el objetivo fue que todos los eslabones funcionen de manera correcta y que el productor reciba un precio justo para que el consumidor acceda a un producto de buena calidad, a un precio adecuado», contextualizó Szychowski. En una entrevista en Canal 4 Posadas con Ariel Sayas, trazó un diagnóstico crítico sobre el presente del sector y relativizó el impacto positivo que a primera vista reflejan los indicadores de exportación. El punto de partida fue un dato contundente: las exportaciones de yerba mate crecieron cerca de un 46,6% en los últimos dos años; sin embargo, lejos de interpretarlo como un boom estructural, explicó que responde a un cambio en las condiciones macroeconómicas, en particular a la unificación del tipo de cambio impulsada por el gobierno de Javier Milei. Según detalló, durante años el exportador operó con costos atados al dólar paralelo, pero liquidaba sus ventas al tipo de cambio oficial, lo que hacía inviable el negocio; con la equiparación cambiaria, la exportación recuperó rentabilidad y se reactivó, aunque sin modificar las bases productivas del sector. En paralelo, advirtió sobre una caída del 7,1% en el mercado interno entre 2023 y 2025, en un contexto de deterioro del poder adquisitivo, y puso el foco en la dinámica de precios y en la estructura del consumo de yerba mate, que definió como “inelástica”: ni las subas ni las bajas de precio alteran de manera significativa el volumen consumido, aunque sí generan desplazamientos entre marcas, lo que explica por qué las empresas evitan trasladar aumentos a góndola y terminan ajustando su rentabilidad a través de la materia prima. En ese esquema, la desregulación aparece como un factor clave: sin la intervención del Inym fijando precios mínimos para la hoja verde y la yerba canchada, el único componente que absorbe los incrementos de costos es el productor primario. “La variable de ajuste es la hoja verde”, sintetizó. Así, mientras el consumidor accede a un producto más barato, el eslabón inicial de la cadena sufre una fuerte pérdida de ingresos. En 2025, precisó, el productor habría percibido en promedio 240 pesos por kilo de hoja verde, muy por debajo de los aproximadamente 550 pesos necesarios para cubrir costos y un margen razonable; esa brecha implicó, según sus cálculos, una transferencia negativa de ingresos equivalente a unos 200 millones de dólares para el sector productivo. El impacto se extiende al resto de la cadena: mientras los productores pierden rentabilidad, los molinos incrementaron su endeudamiento en más de un 50% para sostener la actividad, de acuerdo con datos del Banco Central citados en la entrevista, lo que evidencia una ruptura del sistema, ya que “cuando un eslabón se beneficia en detrimento de otro, termina cayendo toda la cadena”. También alertó sobre la proliferación de marcas de bajo costo con estándares de calidad más laxos, el inicio de procesos de cesación de pagos, el abandono de yerbales y la creciente dificultad para sostener a los productores medianos, especialmente aquellos que dependen de mano de obra contratada. En otro tramo, cuestionó el retiro del Estado como árbitro del sector y reivindicó el papel histórico del Inym en la regulación de precios y en la articulación entre los distintos actores, al sostener que las economías regionales requieren esquemas de intervención que contemplen sus particularidades. Sobre el final, planteó la necesidad de reconstruir la confianza entre la dirigencia política y el sector productivo a través de mayor presencia territorial y escucha activa, en un contexto de creciente malestar en las chacras misioneras, y advirtió que será necesario generar consensos para evitar un deterioro mayor de una de las principales economías regionales del país.
Sponsor brasileño
Respecto al nuevo sponsor de la selección argentina para el Mundial 2026, la yerbatera Baldo, el legislador afirmó que la noticia le causó «tristeza, porque la camiseta es la identidad de todos los argentinos y no puede ser que el gobierno nacional permita que el poder económico se ponga por sobre todas las cosas, apoyando un sponsor de yerba mate originada en Brasil». En ese sentido, sostuvo que debe intervenir el Estado porque, a su entender, «no se puede poner cualquier propaganda en una camiseta representativa de nuestro país solo porque ponen la plata. Es nuestra, es de todos los argentinos», manifestó el expresidente del Inym.












