La noticia es sobre La Copa Mundial del fútbol masculino de la FIFA México/Estados Unidos/Canadá 2026. La selección paraguaya, conocida como la Albirroja, resistió durante 120 minutos frente a una de las grandes potencias del fútbol mundial, igualó 1-1 y selló una clasificación inolvidable desde los doce pasos. Orlando Gill fue el héroe absoluto con dos atajadas decisivas y el equipo de Gustavo Alfaro escribió la página más gloriosa de su historia mundialista.
El fútbol volvió a demostrar que la historia también se escribe desde la resistencia, la disciplina táctica y la convicción. Paraguay protagonizó este lunes una de las mayores sorpresas del Mundial 2026 al eliminar a Alemania por 4-3 en la definición por penales, luego de igualar 1-1 en los 120 minutos, y avanzó por primera vez a los octavos de final del certamen bajo este nuevo formato.
La clasificación tiene dimensión histórica no solo por el rival que quedó en el camino, sino también porque la Albirroja volvió a derribar a uno de los gigantes del fútbol mundial apelando a una receta que Gustavo Alfaro perfeccionó durante todo el torneo: orden defensivo, solidaridad colectiva, máxima eficacia en las pocas oportunidades de ataque y una personalidad inquebrantable para soportar la presión.
Ahora, Paraguay aguardará al vencedor del cruce entre Francia y Suecia con la ilusión intacta de seguir alimentando el sueño mundialista.
Un partido pensado hasta el último detalle
Desde el pitazo inicial quedó claro cuál sería el libreto paraguayo. Alemania monopolizó la pelota —con registros cercanos al 80% de posesión durante gran parte del primer tiempo—, pero encontró una muralla prácticamente infranqueable.
El equipo de Alfaro defendió con una línea de cinco bien escalonada, un mediocampo disciplinado y delanteros comprometidos en el retroceso. Alemania movía el balón de un lado a otro, pero rara vez conseguía romper el bloque defensivo guaraní.
Mientras los europeos dominaban territorialmente, Paraguay esperaba con paciencia el momento indicado para golpear.
Ese instante llegó a los 42 minutos. Miguel Almirón encontró espacio por la derecha y habilitó a Matías Galarza, quien envió un centro preciso al área. Allí apareció Julio Enciso para anticipar a la defensa alemana y conectar un impecable cabezazo que venció a Manuel Neuer, desatando la locura paraguaya.
Era el premio perfecto para un equipo que había ejecutado su plan con absoluta precisión.
Alemania reaccionó, pero Paraguay nunca perdió el orden
Como era previsible, el complemento mostró a una Alemania mucho más agresiva. Apenas a los 53 minutos, Florian Wirtz lanzó un centro al área y Kai Havertz ganó en el juego aéreo para establecer el empate con otro cabezazo. El 1-1 modificó el escenario.
Alemania adelantó todas sus líneas y comenzó a bombardear el área paraguaya con centros permanentes, mientras la Albirroja apostó definitivamente por sostener el resultado y llevar el partido al límite.
Lejos de desordenarse, el conjunto sudamericano mantuvo una enorme concentración defensiva.
Cada pelota dividida parecía una final. Cada despeje era celebrado como un gol.
El VAR también jugó su papel
En el tiempo suplementario, Alemania creyó haber encontrado el tanto de la clasificación cuando Jonathan Tah convirtió de cabeza.
Sin embargo, tras la revisión del VAR, el árbitro anuló la conquista por una infracción previa sobre Orlando Gill dentro del área. El alivio paraguayo fue tan grande como la frustración alemana.
Los últimos minutos fueron una prueba de resistencia física y emocional para ambos equipos. Ninguno logró romper la igualdad y todo debía resolverse desde el punto penal.
Orlando Gill, el héroe de una noche eterna
La serie de penales tuvo todos los ingredientes del drama mundialista. Orlando Gill comenzó marcando territorio desde el primer remate, al contener el disparo de Kai Havertz.
Paraguay respondió con eficacia gracias a Mauricio, Gustavo Gómez y Matías Galarza.
Luego volvió a aparecer Gill, esta vez para detener el remate de Nick Woltemade y dejar a la Albirroja a un paso de la clasificación.
Pero el suspenso todavía tenía capítulos por escribir. Antonio Sanabria desvió su disparo, Manuel Neuer le atajó el penal a Fabián Balbuena y Alemania volvió a igualar la serie.
Entonces apareció un nuevo giro inesperado. Jonathan Tah elevó su remate por encima del travesaño y José Canale asumió la responsabilidad del penal definitivo.
El defensor no falló. Su derechazo desató el festejo de millones de paraguayos dentro y fuera del país. La clasificación estaba consumada.
Una eliminación que profundiza la crisis alemana
Para Alemania, la derrota representa un nuevo golpe deportivo. Después de las tempranas eliminaciones sufridas en las fases de grupos de los Mundiales de 2018 y 2022, la selección tetracampeona tampoco logró superar su primer cruce eliminatorio en esta Copa del Mundo.
Además, volvió a caer frente a un seleccionado sudamericano, confirmando un proceso de reconstrucción que todavía no logra devolver al equipo europeo al nivel histórico que supo dominar durante décadas.
La obra de Gustavo Alfaro
Más allá de la heroica definición, la clasificación paraguaya tiene un claro arquitecto: Gustavo Alfaro. El entrenador argentino logró construir un equipo competitivo, disciplinado y convencido de sus fortalezas.
Sin grandes figuras individuales, Paraguay edificó una identidad colectiva que le permitió competir de igual a igual frente a rivales de mayor jerarquía.
La solidaridad defensiva, la intensidad para disputar cada pelota y la eficacia en los momentos determinantes volvieron a aparecer cuando más hacían falta.
El resultado es una clasificación que ya ocupa un lugar privilegiado entre las grandes páginas del deporte paraguayo.
El sueño continúa
Con la clasificación asegurada, Paraguay enfrentará en los octavos de final al ganador del duelo entre Francia y Suecia.
Sea cual sea el rival, la Albirroja llegará fortalecida por una victoria que trasciende el resultado.
Porque eliminar a Alemania en una Copa del Mundo no ocurre todos los días. Y porque cuando un equipo logra sobrevivir a 120 minutos frente a un gigante, soportar la presión de los penales y salir vencedor, deja de ser simplemente una sorpresa para transformarse en candidato a seguir escribiendo historia.
La prensa mundial ya tiene una portada asegurada
Si la dimensión de una hazaña también se mide por los titulares que inspira, la clasificación paraguaya promete ocupar las primeras planas del planeta con frases de alto impacto, en la línea editorial de los grandes medios deportivos del mundo:
«Asunción conquista el mundo: Paraguay derriba al gigante alemán»
«Milagro guaraní: Alemania cae en la mayor sorpresa del Mundial»
«El muro paraguayo resistió 120 minutos y escribió una página inmortal»
«David volvió a vencer a Goliat: Paraguay elimina a Alemania»
«Gill, el héroe de Norteamérica: dos penales atajados para una noche eterna»
«La Albirroja hace temblar al fútbol mundial»
«Alemania se desploma; Paraguay firma la mayor hazaña de su historia»
«El corazón guaraní derrotó a la maquinaria alemana»
«La noche en que Paraguay paralizó al mundo del fútbol»
«Una epopeya llamada Paraguay: el gigante cayó desde los doce pasos»
Más allá del rival que aparezca en la próxima instancia, la Albirroja ya consiguió algo que ningún resultado podrá borrar: convertir una noche mundialista en una de las gestas más memorables de la historia del fútbol paraguayo.











