Continúan los rescates con al menos 235 muertos y 4.300 heridos. La búsqueda de sobrevivientes se concentra en Caracas y La Guaira mientras llegan equipos internacionales de rescate. Las autoridades admiten que el balance de víctimas continuará en aumento.
Venezuela ingresó este viernes en las primeras 48 horas críticas después del doble terremoto que sacudió el centro-norte del país y que dejó, hasta las primeras horas de la mañana, un saldo oficial de 235 personas fallecidas, más de 4.300 heridas, 157 desaparecidas y unas 200 atrapadas bajo los escombros, mientras continúan las tareas de búsqueda y rescate en las zonas más afectadas.
Los dos movimientos sísmicos, de magnitudes 7,2 y 7,5, ocurrieron el miércoles por la tarde con epicentro frente a la costa central venezolana. Las mayores consecuencias se registraron en Caracas y, especialmente, en el estado de La Guaira, donde decenas de edificios residenciales y comerciales colapsaron o sufrieron daños estructurales de gravedad.
Durante la noche del jueves y la madrugada del viernes los equipos de emergencia continuaron removiendo escombros con maquinaria pesada, perros de búsqueda y tecnología especializada. Sin embargo, los responsables del operativo reconocieron que las posibilidades de hallar personas con vida disminuyen con el paso de las horas, aunque insistieron en que la prioridad sigue siendo el rescate de sobrevivientes.
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, confirmó que al menos 250 edificios fueron destruidos o quedaron seriamente afectados, mientras 2.927 familias permanecen damnificadas. Ocho hospitales también sufrieron daños, algunos de ellos con evacuaciones preventivas de pacientes.
Persisten las diferencias sobre la cantidad de desaparecidos
Uno de los puntos que genera mayor incertidumbre continúa siendo el número de personas cuyo paradero se desconoce.
El Gobierno venezolano mantiene oficialmente la cifra de 157 desaparecidos, aunque distintas plataformas ciudadanas creadas para facilitar el reencuentro de familiares concentran decenas de miles de reportes de personas sin localizar. Las propias autoridades reconocen que muchos casos podrían corresponder a registros duplicados, personas incomunicadas o denuncias aún pendientes de verificación.
Las dificultades en las comunicaciones, los prolongados cortes eléctricos y la interrupción parcial de los servicios telefónicos complican la identificación de víctimas y el contacto entre familiares. En varias zonas comenzaron a utilizarse sistemas alternativos de conectividad para facilitar las tareas de coordinación humanitaria.
La Guaira concentra la mayor devastación
El estado costero de La Guaira continúa siendo el principal foco de la emergencia.
Más de un centenar de edificios colapsaron solamente en esa jurisdicción, donde permanecen desplegados equipos de bomberos, defensa civil, fuerzas armadas y voluntarios. El Gobierno declaró oficialmente la provincia como zona de desastre natural y movilizó más de un centenar de equipos de maquinaria pesada junto con unos 11.500 efectivos para las tareas de rescate y seguridad.
En distintos sectores también se registraron episodios de saqueos a comercios parcialmente destruidos o abandonados. Las autoridades reforzaron la presencia policial y militar para proteger los centros de distribución de alimentos, medicamentos y combustible.
Continúan las réplicas
Desde el terremoto principal se contabilizaron más de un centenar de réplicas, varias de ellas perceptibles para la población.
Los organismos de protección civil mantienen la recomendación de evitar el ingreso a edificios con daños visibles y permanecer en espacios abiertos siempre que sea posible mientras continúan las inspecciones estructurales.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) advirtió además que, por la magnitud del evento y el comportamiento de la falla geológica involucrada, el número final de víctimas podría incrementarse significativamente a medida que avance la remoción de escombros.
Comienza a llegar la ayuda internacional
La dimensión de la catástrofe movilizó una amplia respuesta internacional.
Estados Unidos confirmó una ayuda inicial de 150 millones de dólares y el envío de especialistas en búsqueda y rescate. España despachó efectivos de la Unidad Militar de Emergencias; Francia movilizó rescatistas especializados; México y El Salvador enviaron aviones con personal, perros de búsqueda e insumos; Colombia coordinó asistencia a través de sus organismos de gestión del riesgo, mientras Naciones Unidas, la Unión Europea y el Banco Mundial activaron distintos mecanismos de cooperación humanitaria.
El papa León XIV también destinó una ayuda extraordinaria de 100.000 euros para la atención inmediata de las familias afectadas.
Un desastre histórico para Venezuela
Especialistas coinciden en que se trata del terremoto más devastador que enfrenta Venezuela en varias décadas y uno de los episodios sísmicos más graves registrados en la historia reciente del país.
La combinación de dos sismos de gran magnitud ocurridos con pocos minutos de diferencia, sumada a la vulnerabilidad de parte de la infraestructura urbana y a la crisis económica que atraviesa el país desde hace años, explica la magnitud del desastre humanitario.
Al cierre de esta actualización, correspondiente aproximadamente a las 7.30 (hora de Argentina) de este viernes 26 de junio, las tareas de rescate continuaban sin interrupciones y las autoridades venezolanas advertían que el balance oficial de muertos, heridos y desaparecidos seguirá modificándose durante las próximas horas a medida que avance la remoción de escombros y se completen las evaluaciones en las zonas todavía incomunicadas.











