La ciudad brasileña de Río de Janeiro atraviesa una de sus olas de calor más intensas. Con temperaturas que superan los 40 grados y alta humedad, la capital carioca se encuentra entre las zonas más calurosas del país. Aunque el fenómeno afecta a todo Brasil, la combinación de factores urbanos y geográficos en Río genera condiciones extremas, con temperaturas que afectan no solo la calidad de vida, sino también la salud de sus habitantes.
La ola de calor en Río se debe a una compleja interacción de factores meteorológicos y geográficos. La alta densidad de edificios, las emisiones de vehículos y la falta de vegetación contribuyen a la retención del calor. Además, este proceso se ve intensificado por la geografía local, ya que Río se encuentra en un terreno bajo rodeado por montañas, lo que limita la circulación del aire y atrapa las altas temperaturas.
El Instituto Nacional de Meteorología (Inmet) prevé que, el próximo lunes, Río experimentará una temperatura máxima de 40 grados. Esta cifra no refleja la sensación térmica real, que se ve multiplicada por los altos índices de humedad. El calor se hace más intenso y difícil de soportar debido a un fenómeno conocido como «anticiclón», en el que el aire es comprimido y calentado, impidiendo la formación de nubes y aumentando aún más las temperaturas.
Según los datos del Inmet, la combinación de 40 grados de temperatura y 50% de humedad podría generar una sensación térmica de hasta 51,6° grados, lo que puede resultar extremadamente peligroso. Las autoridades recomiendan tomar precauciones para evitar daños a la salud, especialmente para personas vulnerables, como los niños, los ancianos y aquellos con enfermedades preexistentes.
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