El Gobierno nacional trabaja en la reglamentación del régimen creado en junio para instalar tiendas libres de impuestos en los pasos fronterizos terrestres. Misiones aportará información sobre la realidad comercial de Puerto Iguazú y Bernardo de Irigoyen. En paralelo, la provincia planteó una reducción diferenciada del IVA para productos locales y modificaciones al régimen de cabotaje para fortalecer los puertos de Posadas y Eldorado.
El régimen de Tiendas Libres de Impuestos comienza a entrar en su etapa decisiva: el Gobierno nacional trabaja en la reglamentación que determinará cómo funcionarán estos establecimientos en los pasos fronterizos terrestres y Misiones busca incorporar a ese proceso las particularidades de sus dos principales corredores comerciales con Brasil.
Ese fue el resultado central del encuentro que mantuvieron este martes el gobernador Hugo Passalacqua y el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán, con el secretario de Coordinación de Producción del Ministerio de Economía de la Nación, Pablo Lavigne, y la subsecretaria de Comercio Exterior, Carolina Cuenca.
La discusión dejó además otras dos líneas de trabajo. Nación y Misiones analizarán un eventual tratamiento diferenciado del IVA para entre ocho y diez productos elaborados en la provincia que actualmente enfrentan una desventaja de precios frente a bienes comercializados en Brasil y Paraguay. También se planteó modificar la legislación de cabotaje para ampliar el movimiento de cargas desde los puertos misioneros.
El primer objetivo apunta directamente al problema que atraviesa el comercio fronterizo: la diferencia de precios entre Argentina y los países vecinos condiciona el destino del consumo. En ciudades como Puerto Iguazú y Bernardo de Irigoyen, la proximidad con Brasil y Paraguay convierte esa diferencia en un factor cotidiano para comerciantes, consumidores y productores.
El Decreto 438/2026, publicado el 10 de junio, incorporó al ordenamiento argentino la Resolución GMC 64/18 del Mercosur y estableció un régimen para la venta minorista de mercaderías sin impuestos a viajeros en tiendas libres ubicadas en pasos fronterizos terrestres habilitados.
La herramienta todavía requiere una reglamentación que defina sus condiciones concretas de funcionamiento. La instalación de los establecimientos necesitará autorización comercial del Ministerio de Economía y habilitación aduanera del recinto y del operador por parte de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
Lavigne explicó que el Gobierno nacional trabaja precisamente sobre esa reglamentación y que la intención consiste en adaptar la herramienta a las necesidades de las zonas fronterizas.
“Estamos tratando el problema de los comercios de frontera, de cómo ayudarlos y cómo reglamentar un decreto que ya hicimos para que sirva en la zona de influencia”, señaló.
El funcionario vinculó la medida con la necesidad de evitar que una parte creciente del consumo de las localidades fronterizas se traslade hacia Brasil y Paraguay.
“La idea es que sirva para que no se vayan a Brasil o a Paraguay a comprar y generar más movimiento en la provincia”, sostuvo.
Para Misiones, la discusión adquiere una dimensión particular porque el régimen puede modificar la relación comercial de las localidades fronterizas con los países vecinos. La provincia busca que la reglamentación contemple esa realidad antes de establecer las condiciones definitivas para los establecimientos.
Por ese motivo, Lavigne y Cuenca continuarán el trabajo en territorio misionero con reuniones en Puerto Iguazú y Bernardo de Irigoyen. Allí mantendrán contacto con los intendentes, las cámaras de comercio y representantes de las fuerzas vivas de ambas localidades.
La información que surja de esos encuentros será incorporada al análisis de la reglamentación. Safrán explicó que los funcionarios nacionales llegaron a Misiones con el objetivo de conocer en detalle las características de cada frontera antes de avanzar en la definición del régimen.
“Querían conocer primero de qué se trataba la problemática que hay en nuestra frontera”, explicó el ministro.
Una discusión que va más allá del free shop
La provincia aprovechó el avance de la reglamentación para plantear una segunda herramienta de competitividad: un tratamiento diferencial del IVA para determinados productos misioneros.
La propuesta contempla inicialmente entre ocho y diez productos cuya estructura de costos genera una desventaja frente a mercaderías similares comercializadas en Brasil y Paraguay. El objetivo consiste en reducir la brecha de precios en aquellos sectores donde la carga tributaria tiene un peso decisivo sobre el valor final.
“La idea es empezar a hacer algún tipo de análisis en función de cuáles son los productos que tienen menos ventaja frente a Brasil y Paraguay”, explicó Safrán.
El antecedente mencionado por el ministro es la fécula de mandioca, cuyo tratamiento impositivo comenzó a ser discutido en el Congreso a partir de un proyecto impulsado por legisladores misioneros que obtuvo dictamen unánime en la Cámara de Diputados de la Nación.
La discusión plantea una cuestión que excede al comercio fronterizo. Mientras las tiendas libres apuntan a retener consumo, la reducción diferenciada del IVA busca mejorar la posición de la producción misionera frente a los productos que ingresan al circuito comercial desde los países vecinos.
El desafío consiste en determinar qué actividades necesitan realmente una corrección tributaria y medir si esa reducción puede trasladarse al precio final. La selección de los productos será, por lo tanto, una de las primeras discusiones técnicas que deberán abordar Nación y Misiones.
El costo de sacar la producción
El tercer eje planteado durante la jornada apunta a otro problema estructural de la economía provincial: el costo logístico.
Safrán planteó la necesidad de modificar la legislación de cabotaje para favorecer el movimiento de cargas desde los puertos misioneros. La propuesta busca ampliar las posibilidades de utilización del puerto de Posadas y, a futuro, del puerto de Eldorado.
La intención es facilitar la salida de productos misioneros hacia otros mercados mediante el transporte fluvial y reducir la dependencia exclusiva del transporte terrestre.
La cuestión tiene particular importancia para una provincia alejada de los principales centros de consumo y distribución del país. Yerba mate, madera, té, pasta celulósica y otros productos deben recorrer grandes distancias antes de llegar a los mercados nacionales o a los puntos de exportación.
El desarrollo de los puertos puede modificar esa ecuación si consigue captar parte de esas cargas. Para que eso ocurra, sin embargo, resulta necesario que la legislación nacional permita una operación competitiva y que los costos de navegación hagan viable el traslado.
Las tres discusiones quedaron así vinculadas por un mismo problema: la competitividad de Misiones.
Las tiendas libres buscan retener en la provincia parte del consumo que actualmente cruza la frontera. El tratamiento diferencial del IVA apunta a mejorar el precio de determinados productos misioneros. La reforma del cabotaje procura reducir el costo de trasladar la producción hacia otros mercados.
El avance concreto dependerá ahora de las definiciones nacionales. Para las tiendas libres, el próximo paso será la reglamentación del Decreto 438/2026. Para el IVA, deberá establecerse qué productos serán incluidos y bajo qué condiciones. Para el cabotaje, la discusión deberá traducirse en modificaciones normativas que permitan utilizar con mayor intensidad la infraestructura portuaria misionera.
En todos los casos, la discusión deja de lado el carácter protocolar del encuentro entre funcionarios y entra en el terreno donde se mide cualquier política de frontera: cuánto consumo logra retener Misiones, cuánto puede mejorar el precio de su producción y cuánto puede reducir el costo de llevarla hacia otros mercados.











