Olimpia oficializó la incorporación del defensor neozelandés Tim Payne, una de las revelaciones mediáticas del Mundial 2026. El lateral derecho de 32 años llega desde Wellington Phoenix tras convertirse en un fenómeno global en redes sociales y reforzará al vigente campeón paraguayo para afrontar la segunda parte de la temporada y los octavos de final de la Copa Sudamericana.
El fútbol mundial está acostumbrado a que las grandes figuras emerjan por sus goles, sus títulos o actuaciones extraordinarias. Tim Payne recorrió el camino inverso. Primero se volvió una celebridad global en internet y después terminó protagonizando uno de los pases más llamativos del mercado sudamericano.
El Club Olimpia de Paraguay oficializó la incorporación del defensor neozelandés de 32 años con un mensaje que sintetizó la singularidad de la operación: “Del otro lado del mundo, al club más glorioso del Paraguay. Bienvenido al Decano, Tim”.
La transferencia cierra una de las historias más inesperadas del Mundial 2026, donde Payne pasó de ser prácticamente un desconocido fuera de Oceanía a convertirse en uno de los futbolistas más mencionados del torneo.
Todo comenzó a fines de mayo, cuando el influencer argentino Valen Scarsini, conocido en redes como “El Scarso”, decidió identificar al jugador menos conocido de los 48 seleccionados participantes de la Copa del Mundo.
Después de revisar planteles y redes sociales, encontró al elegido: Tim Payne, defensor de Nueva Zelanda y jugador del Wellington Phoenix australiano. En ese momento, el futbolista apenas acumulaba 4.715 seguidores en Instagram. La propuesta era simple: transformar al jugador más anónimo del Mundial en una celebridad global.
El video se viralizó rápidamente en Argentina y luego cruzó fronteras. Miles de usuarios comenzaron a seguir al neozelandés, comentar sus publicaciones y compartir contenidos vinculados a su figura. En cuestión de horas, la campaña dejó de ser una broma para convertirse en un fenómeno global.
La explosión fue inédita. Payne pasó de menos de 5.000 seguidores a superar los cinco millones en apenas unos días. Algunas mediciones lo ubicaron cerca de los seis millones de seguidores, una cifra superior a la población total de Nueva Zelanda.
La repercusión fue tan grande que el propio jugador tardó en comprender qué estaba ocurriendo.
“Me preguntaba por qué mis redes estaban explotando”, le escribió a Scarsini cuando descubrió el origen del fenómeno. El intercambio terminó convirtiéndose en otra pieza viral de la historia.
El Mundial amplificó el fenómeno
Cuando Nueva Zelanda debutó frente a Irán en el SoFi Stadium de Los Ángeles, la viralidad ya había trascendido las pantallas.
En las tribunas aparecieron banderas, carteles y camisetas con referencias a Payne. Hinchas argentinos, estadounidenses, mexicanos y de otras nacionalidades adoptaron al defensor como una especie de símbolo alternativo del Mundial.
El lateral fue titular en el empate 2 a 2 ante Irán y permaneció en cancha durante 78 minutos. Más allá del resultado, su figura acaparó buena parte de la atención mediática alrededor del seleccionado oceánico.
Posteriormente, Payne llegó incluso a encontrarse personalmente con Scarsini en la concentración neozelandesa en Florida. Allí le entregó una camiseta de la selección y agradeció públicamente el apoyo recibido. Según declaró entonces, la exposición también ayudó a visibilizar al fútbol de Nueva Zelanda ante una audiencia global.
Un futbolista con recorrido internacional
Aunque la viralidad lo colocó repentinamente en el centro de la escena, Payne acumula una extensa carrera profesional.
Tim Payne nació en Auckland el 10 de enero de 1994, se formó en Inglaterra tras incorporarse al Blackburn Rovers, club en el que inició su desarrollo profesional. Más tarde pasó por Portland Timbers 2 en Estados Unidos y posteriormente construyó gran parte de su carrera en Wellington Phoenix.
En el club australiano disputó más de 150 partidos oficiales desde su llegada en 2019 y se consolidó como uno de los futbolistas más experimentados de la plantilla. Su versatilidad le permitió desempeñarse como lateral derecho, marcador central e incluso carrilero en distintos esquemas tácticos.
Con la selección de Nueva Zelanda superó el medio centenar de presencias internacionales y formó parte del plantel que devolvió a los All Whites a una Copa del Mundo después de 16 años de ausencia.
¿Por qué Olimpia apostó por Payne?

La llegada de Payne despertó inevitablemente una pregunta: ¿Olimpia fichó un futbolista o una marca global? La respuesta parece combinar ambos factores. Desde el punto de vista deportivo, el club paraguayo incorpora un defensor experimentado, internacional, con rodaje en selecciones y capacidad para desempeñarse en varias posiciones de la última línea.
Pero existe además un componente de marketing imposible de ignorar. En pocas semanas, Payne pasó a tener una visibilidad digital comparable a la de muchas figuras consolidadas del fútbol internacional. Su alcance en redes sociales supera ampliamente al de la mayoría de los futbolistas que compiten en Paraguay.
La operación se concretó mientras el Mundial todavía está en disputa, una situación poco habitual en el mercado internacional. Diversos medios señalaron que Olimpia aceleró las negociaciones en medio del auge mediático del jugador y logró cerrar un contrato por una temporada.
La incorporación se produce en un contexto de fortaleza institucional y deportiva para el club paraguayo.
El equipo dirigido por Pablo “Vitamina” Sánchez conquistó recientemente el Torneo Apertura, aseguró su clasificación a la próxima Copa Libertadores y avanzó directamente a los octavos de final de la Copa Sudamericana después de liderar su grupo.
La entidad paraguaya, una de las más laureadas de Sudamérica, parece haber detectado una oportunidad poco frecuente: sumar experiencia futbolística y, al mismo tiempo, incorporar a uno de los personajes más virales del Mundial.
La historia de Tim Payne refleja además una transformación profunda del fútbol moderno. Un video publicado por un creador de contenidos en Argentina terminó alterando la proyección internacional de un defensor neozelandés y ayudó a concretar un pase hacia uno de los clubes históricos del continente.
Hasta hace pocas semanas era un jugador conocido casi exclusivamente en Oceanía. Hoy es una celebridad digital global y nuevo refuerzo de Olimpia. Pocas veces las redes sociales habían influido de manera tan directa en la carrera de un futbolista profesional.










