A un siglo del devastador ciclón que golpeó Encarnación el 20 de septiembre de 1926, Posadas y la ciudad paraguaya recuperan una historia de solidaridad que atravesó el Paraná. Una agenda binacional de actividades culturales, académicas y protocolares volverá sobre la tragedia y la asistencia organizada desde la capital misionera.
La conmemoración del centenario del desastre que devastó Encarnación el 20 de septiembre de 1926 tendrá este año una agenda binacional de actividades culturales, históricas, académicas y artísticas. Posadas y la ciudad paraguaya volverán sobre la tragedia y, especialmente, sobre la respuesta de solidaridad que convirtió al río Paraná en un espacio de asistencia y encuentro entre ambas comunidades.
A un siglo de aquel episodio, las dos ciudades organizaron una programación que comenzó en agosto y se extenderá durante septiembre, con propuestas en ambas orillas. Conversatorios, muestras de fotografías y documentos, teatro, música, proyecciones, presentaciones de libros y actos protocolares confluirán en torno a una fecha que Posadas incorporó a su calendario oficial como el Día de la Solidaridad Posadeña-Encarnacena.
El eje de la conmemoración es “100 años del Ciclón: memoria que une, resiliencia que inspira”. La iniciativa reúne a la Secretaría de Estado de Cultura de Misiones, la Municipalidad de Encarnación y numerosas instituciones educativas, culturales e históricas de ambas ciudades. En Posadas participan, entre otros, el Concejo Deliberante, la Universidad Nacional de Misiones a través de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, la Universidad de la Integración Sudamericana, la Logia Roque Pérez, el Museo Regional Aníbal Cambas, la Junta de Estudios Históricos de Misiones, el Instituto de Artes Audiovisuales de Misiones, el Instituto Provincial de Teatro Independiente, el Instituto Provincial de Danza, el Instituto Superior Antonio Ruiz de Montoya, la Murga de la Estación y el Rotary Club Posadas.
La historia que se busca recuperar comenzó el 20 de septiembre de 1926, cuando un violento fenómeno meteorológico atravesó Encarnación durante la tarde y destruyó buena parte de la zona baja de la ciudad. Las fuentes históricas paraguayas y misioneras coinciden en la magnitud excepcional de la tragedia, aunque difieren en el número exacto de víctimas. La Municipalidad de Encarnación señala que hubo más de 300 muertos, mientras documentos y publicaciones oficiales de Misiones hablan de más de 400. Por esa diferencia, el dato más prudente es hablar de cientos de personas fallecidas y de una ciudad severamente devastada.
La dimensión de la tragedia también está documentada en los registros históricos conservados en Misiones y Paraguay. La colección del Ciclón de Encarnación que custodia el repositorio del Parque del Conocimiento reúne documentos vinculados con la emergencia sanitaria y la asistencia humanitaria desplegada después del desastre. Entre ellos aparecen registros relacionados con el Hospital de Sangre que funcionó en la Logia Roque Pérez de Posadas.
La respuesta de Posadas comenzó cuando la magnitud de la catástrofe llegó a la otra margen del Paraná. El sacerdote José Kreuser y Jorge Memmel cruzaron el río en busca de ayuda. En Posadas se organizaron equipos médicos y de asistencia, se reunieron medicamentos, ropa y alimentos y se habilitaron espacios para recibir y atender a heridos y damnificados. El edificio de la Logia Roque Pérez, que estaba próximo a ser inaugurado, abrió sus puertas antes de tiempo y fue utilizado como hospital de campaña, banco de sangre y centro de asistencia.
Ese episodio explica por qué la conmemoración excede el recuerdo de una catástrofe natural. El acontecimiento quedó incorporado a la memoria de ambas ciudades como una experiencia de solidaridad transfronteriza. En Posadas, esa memoria adquirió además reconocimiento institucional: el Concejo Deliberante estableció el 20 de septiembre como Día de la Solidaridad Posadeña-Encarnacena.
La memoria del ciclón también permanece en Encarnación a través de fotografías y documentos. El Museo Memoria Viva conserva unas 20.000 fotografías de la historia de la ciudad, entre ellas imágenes de la devastación provocada por el ciclón de 1926. Ese acervo constituye uno de los principales registros visuales disponibles para reconstruir cómo era Encarnación antes y después de la tragedia.
La agenda del centenario
Las actividades se concentran especialmente durante los días previos y posteriores al aniversario.
Los sábados 12, 19 y 26 de septiembre, el Centro Municipal de Arte de Encarnación presenta “Sábados de Teatro”, con obras de microteatro vinculadas con la tragedia de 1926, la reconstrucción y la resiliencia de la comunidad.
El jueves 17, de 17 a 20, el edificio Juan Figueredo de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNaM será sede de un conversatorio destinado a recuperar recuerdos, relatos y anécdotas relacionados con el ciclón. La actividad incorporará distintas expresiones artísticas y espacios de intercambio alrededor de la memoria del acontecimiento.
El viernes 18, Encarnación recibirá una nueva edición de “Memorias del Viento”, una propuesta gastronómica e inmersiva organizada por Palove Experience, que busca reconstruir desde una perspectiva cultural distintos aspectos de la historia vinculada con el ciclón.
El sábado 19, la memoria se trasladará a la sede de la Logia Roque Pérez, en Córdoba 318 de Posadas, uno de los lugares directamente relacionados con la asistencia brindada desde Posadas. La institución, cuyo edificio estaba próximo a inaugurarse cuando ocurrió la tragedia, funcionó entonces como espacio de atención para los damnificados. La jornada incluirá visitas guiadas desde las 16, una muestra de documentos y fotografías, una presentación artística de danza y música y la participación de la Orquesta de Música Popular del Parque del Conocimiento.
El domingo 20 de septiembre será el día central del aniversario. En Encarnación se realizará desde las 16.30 el acto protocolar por el centenario, bajo la denominación “Día de la Solidaridad Posadeña-Encarnacena”. La ceremonia reunirá a representantes de ambas ciudades para recordar a las víctimas y recuperar la historia de asistencia que siguió al desastre.
En Encarnación también se desarrollará durante esa semana “Memoria Viva”, con proyecciones y una exposición fotográfica dedicada a la historia de la ciudad y a las huellas que dejó el ciclón. El espacio tiene como referencia el archivo fotográfico que conserva imágenes de la antigua Encarnación y de la transformación posterior de la ciudad.
El lunes 21 de septiembre la programación tendrá uno de sus principales capítulos en Posadas. A las 18, el Museo Regional Aníbal Cambas será escenario de la presentación del libro “Encarnación: a 100 años del Ciclón”, una obra colectiva publicada en Paraguay que reúne investigaciones y reflexiones sobre la tragedia y sus consecuencias en la sociedad encarnacena. El volumen fue registrado por la Biblioteca Nacional del Paraguay y cuenta con 186 páginas y nueve autores.
La jornada continuará a las 20 en el Auditorio del Instituto Superior Antonio Ruiz de Montoya con la gala conmemorativa “Día de la Solidaridad Posadeña-Encarnacena”, prevista como el acto central en la ciudad argentina.
Una historia que permanece entre las dos orillas
La conmemoración del centenario permite recuperar un episodio que forma parte de la historia común de Posadas y Encarnación. En 1926, el Paraná fue escenario de una emergencia que afectó a una comunidad y movilizó inmediatamente a la otra. Cien años después, esa experiencia vuelve a ser revisada desde la historia, la cultura, los archivos y los testimonios.
El valor de la conmemoración está precisamente en ese desplazamiento de la mirada: el ciclón fue una tragedia para Encarnación, pero también originó una respuesta concreta de asistencia desde Posadas que quedó registrada en documentos, fotografías y testimonios de ambas orillas.
La agenda del centenario propone recuperar esa memoria sin reducirla al episodio meteorológico. El foco está puesto también en las personas que participaron del auxilio, en las instituciones que abrieron sus puertas, en quienes cruzaron el río para pedir ayuda y en una relación fronteriza que, mucho antes de la infraestructura actual, ya estaba atravesada por vínculos cotidianos, familiares, comerciales y culturales.
Un siglo después, Posadas y Encarnación vuelven a encontrarse alrededor de aquella historia. Esta vez, para conservarla, estudiarla y transmitirla a las nuevas generaciones.











