En su mensaje de salida Lecornu afirmó que no estaban dadas las «condiciones» para aprobar el presupuesto de 2026, según deslizó, por mezquindades partidarias.
«En última instancia, la cuestión ahora es cómo cada uno da un paso, un gesto y más que un gesto, sin renegar de sus propias convicciones, para hacer avanzar al país. No puede ser tan binario como estar a favor de la reforma de las pensiones o en contra, sino más bien cómo la mejoramos», aseguró.
Lecornu es hombre de Macron desde 2017 y supo ocupar el cargo de ministro de las Fuerzas Armadas. A fines de septiembre explicó en una entrevista con el periódico Le Parisien que no tenía pensado introducir un impuesto a la riqueza o suspender la reforma de las pensiones, dos maniobras que los partidos de izquierda rechazaron de plano.
Lo que es más, la dimisión de Lecornu dejó en ascuas al Presidente: «Emmanuel Macron debe dimitir o marcharse tras votación en las asambleas. El pueblo es dueño de sí mismo. De una forma u otra, volverá a ser convocado», espetó Jean-Luc Mélenchon, líder del partido de izquierda Francia Insumisa.
Por su parte Marine Le Pen, líder de Agrupación Nacional, sumó sus dudas a la crisis: «Esto plantea una pregunta para el presidente de la República: ¿puede seguir resistiendo la disolución de la legislatura? Hemos llegado al final del camino».










