La librería y biblioteca La Palma continuará abierta en el centro de Posadas con respaldo del Gobierno de Misiones. La confirmación llegó tras la visita del secretario de Estado de Cultura, José Martín «Joselo» Schuap, a Ricardo Raimondo, fundador y referente del espacio, quien atraviesa un cuadro de EPOC.
“En nombre del gobernador Hugo Passalacqua, le llevé un mensaje claro: La Palma sigue abierta”, sostuvo Schuap luego del encuentro en el domicilio de Raimondo. El funcionario describió al librero “lúcido” y planteó un esquema de trabajo conjunto para sostener el funcionamiento del local. “Acordamos sostener este proyecto entre todos”, afirmó.
La definición oficial se produjo después de que se conociera el estado de salud de Raimondo, lo que generó preocupación en el ámbito cultural local. La Palma concentra desde hace décadas un circuito activo de lectores, docentes, estudiantes y artistas, con un perfil basado en el acceso a libros usados, material académico y colecciones específicas.
El respaldo estatal se traducirá en medidas concretas. La Secretaría de Cultura analiza la compra de ejemplares del acervo de La Palma para su redistribución en bibliotecas y espacios culturales de la provincia. El fondo incluye bibliografía universitaria, literatura general y un conjunto relevante vinculado al legado guaraní-jesuítico, además de piezas patrimoniales como tallas y esculturas.
La operatoria se definirá junto a Raimondo y su familia. Sus hijos, Daiana y Lean, sostienen la actividad cotidiana del local y encaran acciones para atravesar la situación sanitaria y económica.
El llamado oficial apunta también a la comunidad lectora. “Hay que llenar ese espacio de gente interesada en el libro. Comprar, intercambiar, acompañar”, planteó Schuap. La convocatoria se inscribe en una línea más amplia de fortalecimiento de bibliotecas populares, que incluye la participación de instituciones misioneras en la próxima Feria Internacional del Libro con apoyo provincial.
Ubicada sobre calle Buenos Aires, a metros de Bolívar, en el centro de Posadas, la ya histórica libería La Palma funciona como un punto de referencia para generaciones de lectores. Su lógica de estanterías abiertas y precios accesibles consolidó un modelo de circulación cultural sostenido en el tiempo. La continuidad del espacio, ahora, depende de una combinación de respaldo estatal, gestión familiar y respuesta del público lector.











