El fundador de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota falleció este viernes a los 77 años en su casa de Parque Leloir. Marcó a generaciones con una obra que trascendió la música y construyó uno de los fenómenos culturales más importantes de la Argentina contemporánea.
La muerte de Carlos Alberto Solari, el Indio Solari, cerró este viernes una de las trayectorias más influyentes de la cultura popular argentina. El músico tenía 77 años y falleció en su casa de Parque Leloir, en el partido bonaerense de Ituzaingó, después de varios años de convivir con la enfermedad de Parkinson que él mismo había hecho pública en 2016.
La noticia provocó una inmediata conmoción en el mundo artístico y entre millones de seguidores que durante décadas encontraron en sus canciones una referencia cultural, estética y generacional. Aunque durante las primeras horas circularon versiones contradictorias y faltaron confirmaciones oficiales de su entorno, distintos medios nacionales confirmaron posteriormente el fallecimiento del histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Nacido el 17 de enero de 1949 en Paraná y criado en La Plata, Solari construyó una figura singular dentro del rock argentino. Su carrera quedó asociada de manera inseparable a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, la banda que fundó junto a Skay Beilinson a mediados de la década de 1970 y que terminó convirtiéndose en un fenómeno social y cultural sin precedentes.
Los Redondos desarrollaron un camino al margen de los grandes circuitos de promoción, construyeron una relación directa con su público y transformaron cada presentación en un acontecimiento multitudinario. Discos como «Oktubre», «Un baión para el ojo idiota», «¡Bang! ¡Bang!… Estás liquidado» y «Luzbelito» ingresaron al patrimonio simbólico del rock nacional y moldearon la identidad de varias generaciones.
La separación del grupo en 2001 no redujo la dimensión de su convocatoria. Tres años después inició una nueva etapa junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Con esa formación publicó «El tesoro de los inocentes», «Porco Rex», «El perfume de la tempestad», «Pajaritos, bravos muchachitos» y «El ruiseñor, el amor y la muerte», además de sostener convocatorias masivas en distintos puntos del país.
Cada recital se convirtió en una peregrinación colectiva. Cientos de miles de personas viajaron durante años para asistir a sus conciertos, que trascendieron el espectáculo musical para convertirse en expresiones culturales de enorme magnitud. Ningún otro artista argentino logró construir una movilización popular de características similares durante las últimas décadas.
En marzo de 2016, durante una presentación en Tandil, reveló públicamente que padecía Parkinson. «El Parkinson me anda pisando los talones», dijo entonces ante una multitud. La enfermedad avanzó de manera progresiva y terminó alejándolo de los escenarios. Su última presentación en vivo ocurrió en Olavarría, en marzo de 2017.
Aun así, nunca abandonó la actividad artística. Participó de proyectos virtuales, publicó libros, difundió nuevas canciones y mantuvo contacto con sus seguidores mediante mensajes y apariciones esporádicas. Incluso exploró formatos tecnológicos innovadores para continuar vinculado a su público.
Su última aparición pública ocurrió hace pocas semanas, cuando recibió de manera virtual el Doctorado Honoris Causa otorgado por la Universidad de Buenos Aires. Debido al deterioro de su salud no asistió a la ceremonia, pero envió un mensaje grabado en el que agradeció la distinción y expresó su emoción por el reconocimiento académico a su trayectoria.
El Indio Solari construyó una obra atravesada por metáforas, relatos urbanos, referencias literarias y una mirada crítica sobre la realidad. Su influencia se extendió mucho más allá de la música. Inspiró libros, investigaciones, trabajos académicos y análisis sociológicos sobre el vínculo excepcional que logró establecer con su público.
Con su muerte desaparece una figura irrepetible del rock argentino. Quedan las canciones, los discos, las historias y un legado artístico que continúa formando parte de la memoria cultural de millones de personas en todo el país.












