La Nación. Agostina Páez, la abogada santiagueña de 29 años acusada de racismo, enfrentó esta tarde el inicio formal del juicio en su contra en los tribunales de Río de Janeiro. El caso incluía una pena potencial de hasta 15 años de cárcel.
Durante la primera audiencia, la fiscalía brasileña redujo el pedido de condena de tres delitos a uno. La pena mínima podría compensarse con servicios comunitarios y el pago de resarcimiento a la víctima, según explicó Carla Junqueira, abogada de la acusada, a la salida de la audiencia.
“En estos días me van a dejar volver a casa”, dijo Agostina Páez, al salir de la sesión, que se extendió por más de tres horas. “Le dije al juez la verdad en todo momento. Le pedí perdón a las víctimas”, agregó.
La fiscalía pidió que Páez indemnice con cerca de US$50.000 a cada una de las víctimas. La condena se transforma así en un resarcimiento. El juez aún no se expidió. Los montos finales se conocerán tras la firma de la resolución, prevista para los próximos días, que también definirá la salida del país de Páez.
La reducción de tres delitos a uno fue uno de los objetivos centrales de la defensa, a cargo de Junqueira, para destrabar el regreso de Páez a la Argentina. “Estamos muy conformes con el resultado”, afirmó la abogada. Salió del edificio judicial con gestos de distensión, junto a su defendida y el abogado Sebastián Robles.
“Entramos con la expectativa de una pena de al menos dos años, con cumplimiento efectivo en Argentina. Pero la fiscal entendió que el pedido de disculpas mostró que Agostina comprendió lo que el racismo representa para Brasil”, explicó Junqueira. “Fue una primera etapa exitosa. Ahora necesitamos cumplir los trámites para concretar el retorno”, añadió.
Dentro del juzgado, Páez contó con la presencia de Junqueira y del cónsul argentino adjunto en Río de Janeiro, Maximiliano Alaniz, quien también es abogado.
La joven permanece desde hace dos meses con la prohibición de abandonar Brasil y bajo monitoreo con tobillera electrónica. La acusación inicial incluyó tres delitos de injuria racial.
El hecho que originó la causa ocurrió el 14 de enero, tras una discusión con mozos de un bar de Ipanema por una cuenta mal cobrada. Aunque la joven afirmó en un primer momento que se retiró a los gritos, un gesto discriminatorio —al imitar el movimiento de un mono— quedó registrado en un video viral que se convirtió en prueba central para la Justicia brasileña.
El rol del Consulado Argentino
En una intervención que significó un respaldo a la defensa, la diplomacia argentina decidió actuar dentro del proceso. Según pudo saber LA NACION, el Consulado Argentino en Río de Janeiro, encabezado por Jorge Perren, presentó a fines de la semana pasada una nota formal ante el juez Guilherme Schilling Pollo Duarte.
El documento no buscó interferir en la soberanía jurídica de Brasil. El consulado ofreció garantías y explicó al magistrado que la Argentina se compromete a asegurar el cumplimiento y monitoreo del proceso penal desde el país. Este paso forma parte de la estrategia de la defensa.
El objetivo consistió en convencer al juez de que Páez puede seguir el proceso y responder a las citaciones desde la Argentina. Así, la defensa busca evitar una permanencia forzada en Brasil o una eventual prisión efectiva.
Hoy declararon de forma virtual, como testigos de la defensa, las dos amigas que acompañaban a Agostina la noche del incidente. Sus testimonios resultaron clave para contextualizar lo que la defensa define como una “reacción desmedida” en medio de un altercado, y no como un acto de odio racial premeditado.
“Vamos con confianza en la justicia, con la expectativa de que todo se resuelva con objetividad”, dijo a LA NACION, antes de la audiencia, Sebastián Robles, abogado de la familia, quien viajó a Río junto a Mariano Páez, padre de la joven.
También antes de la sesión, el padre cuestionó la expectativa de la pena y advirtió sobre el estado de salud de su hija: “El pedido de 15 años es una locura. (Agostina) tiene pánico, ni a mí me contesta el celular por dos o tres días porque no se levanta de la cama”.
Esta tarde, Páez llegó a la audiencia con una imagen renovada. En sus redes sociales, admitió que cometió “una reacción muy grave” y pidió disculpas “de todo corazón” a quienes se sintieron humillados por su actitud.










