A 90 años de la Masacre de Oberá, el hecho vuelve al centro del debate público en Misiones a partir de nuevas miradas que recuperan testimonios, memorias familiares y reclamos históricos del sector productivo. La represión de 1936 ocurrió durante una protesta de colonos que exigían mejores precios para sus productos.
Según testimonios de quienes conocen esta parte de la historia de la provincia, la intervención de fuerzas policiales dejó muertos, heridos y denuncias de violencia en un contexto atravesado por tensiones sociales y económicas.
Carolina López Forastier referente en derechos humanos y coordinadora de la Cátedra Libre de Pensamiento Político y Derecho Humano Leopoldo López Forastier en la Universidad Nacional de Misiones (UNAM), señaló en el programa Actualidad 4 que «el silencio histórico respondió al miedo de las familias afectadas y a la estigmatización de los colonos, muchos de ellos inmigrantes europeos». Las víctimas sufrieron acusaciones ideológicas y persecución, lo que derivó en autocensura y en la pérdida de numerosos testimonios. Durante décadas, el episodio permaneció fuera del discurso político y educativo», enfatizó.
«Existen cuerpos sin identificar y enterrados sin registro, lo que refuerza la gravedad del hecho y su vínculo con procesos posteriores de violencia institucional en la Argentina», dijo López Forastier y estableció una «relación entre la Masacre de Oberá, las luchas agrarias y episodios de represión estatal en distintas etapas históricas de Misiones».
La docente de la Unam también compartió su experiencia personal vinculada al terrorismo de Estado durante la última dictadura, tras el secuestro de su padre, Leopoldo López Forastier, quien se desempeñaba como ministro del Superior Tribunal de Justicia de Misiones. El caso constituye un hecho único en el país, ya que se trató del único integrante de un máximo tribunal provincial secuestrado durante ese período».










