El Senado de Colombia aprobó este martes, con 57 votos a favor y 31 en contra, la ambiciosa reforma laboral impulsada por el gobierno del presidente Gustavo Petro, marcando un triunfo legislativo clave para su administración izquierdista. La norma, que aún requiere conciliación entre las versiones de Senado y Cámara de Representantes antes de convertirse en ley, introduce cambios profundos en las condiciones laborales, desde la reducción de la jornada diurna hasta garantías para trabajadores informales y aprendices. Sin embargo, su aprobación estuvo acompañada de tensiones políticas, incluido el rechazo a una consulta popular propuesta por Petro y críticas de la oposición, que advierte sobre impactos negativos en las pequeñas empresas.
A partir de la reforma, la jornada laboral diurna terminará a las 19 horas (antes era hasta las 21), y los recargos nocturnos comenzarán desde esa hora (actualmente a las 21). La nueva norma prevé el pago del 100% por trabajar domingos y festivos (antes era 75%).
Establece también el fin de la contratación por horas, que el Gobierno considera una forma de precarización. Los contratos laborales con prestaciones sociales para aprendices del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), la institución pública colombiana encargada de ofrecer formación técnica, tecnológica y profesional gratuita para impulsar el desarrollo económico y social del país, creado en 1957 y que depende del Ministerio de Trabajo, revirtiendo una medida de 2003 que los excluía.
También regula el trabajo de los repartidores de plataformas digitales (como Rappi o DiDi), que deberán garantizar su afiliación a seguridad social y prohibir la exclusividad.
En el campo de la inclusión laboral establece incentivos para emplear a mujeres, jóvenes, personas con discapacidad y mayores de 50 años y establece auxilio de conectividad para trabajadores remotos.
La aprobación fue resultado de intensas negociaciones. El gobierno logró respaldo de partidos aliados (Verde, Liberal, La U) e incluso de sectores de Cambio Radical y Conservador, superando la oposición del Centro Democrático. El ministro del Interior, Armando Benedetti, jugó un rol clave al asegurar votos para artículos críticos, como el del SENA.
No obstante, la oposición denunció presiones y calificó la reforma como «dogmática y fuera de la realidad». El senador Carlos Meissel (Centro Democrático) afirmó que «condena a la quiebra a las microempresas», mientras que gremios empresariales criticaron el aumento de costos laborales.
La Sombra de la Consulta Popular
Minutos después de aprobar la reforma, el Senado hundió por segunda vez (52 votos en contra) la consulta popular de Petro, que buscaba someter a votación 16 preguntas sobre temas laborales y de salud. El gobierno ya había decretado la consulta en junio tras acusar de «fraude» el primer rechazo, una medida cuestionada por su legalidad. Petro insistió en que el decreto sigue vigente hasta que se concilie la reforma, llamándolo «seguro de vida» ante posibles obstáculos.
La reforma laboral llega en un momento crítico para Petro, cuya agenda enfrentó múltiples derrotas en el Congreso. Paralelamente, la Corte Constitucional ordenó revisar su reforma pensional —aprobada en 2024 pero modificada por el Legislativo—, dándole una nueva oportunidad. Petro celebró ambos avances, aunque el camino sigue siendo espinoso: la conciliación debe completarse antes del 20 de junio, cuando finaliza el periodo legislativo.
¿Qué Sigue?
-Conciliación: Senado y Cámara deben unificar detalles discrepantes (como exclusiones para pymes en recargos nocturnos).
-Firma presidencial: Una vez conciliada, Petro la promulgaría como ley.
-Implementación: Las empresas tendrán que adaptarse a los nuevos costos, mientras sindicatos celebran «un paso hacia el trabajo digno», en palabras del ministro de Trabajo, Gloria Ramírez.










