El dirigente de origen radical y actual presidente del Instituto Forestal Misiones, Hugo Escalada, analizó el resultado electoral tras los comicios del domingo 8 de junio y apuntó que la clase política misionera tiene que dar un salto de calidad. “La política tiene que madurar”, señaló en una entrevista con Actualidad 4. En ese sentido, el dirigente apuntó hacia los dirigentes de la oposición y advirtió que no existe una expresión para hacerle frente al oficialismo.
“No hay oposición competitiva. Hay que dejar de buscar solo detentar el poder. Se necesita escuchar, construir, corregir errores y pensar en serio cómo protegemos lo que somos. Porque si el Estado se retira, no queda nada”. La frase resuena como un llamado urgente, pero también como una invitación a la autocrítica. Y no se refiere solo a los otros, también incluye a su propio espacio.
Escalada, apuntó también contra la avanzada del gobierno nacional contra todos los resortes del Estado, y con una sociedad cada vez más agobiada por la incertidumbre, su reflexión pone el foco en la raíz del problema: “sin un Estado que contenga, que intervenga cuando los mercados fallan, que proteja a los más vulnerables, no queda más que la ley del más fuerte”.
Escalada añadió que ese diagnóstico no es teórico, sino un reflejo de lo que ocuerre con la actividad de la yerba mate y en un contexto donde Misiones vuelve a debatir con fuerza la necesidad de recuperar el control sobre su principal producto. La idea de crear un Instituto Misionero de la Yerba Mate (INIM) resurge con fuerza, impulsada por la certeza de que el modelo actual ya no sirve.
“El INYM era una trampa disfrazada de consenso”, dispara Escalada. “La necesidad de unanimidad para fijar precios hacía imposible cualquier avance. Y cuando el Estado nacional no interviene, el pequeño productor queda a merced de los grandes jugadores”. Por eso defiende la creación de un organismo provincial con poder real de decisión. “Otras provincias manejan sus economías regionales. ¿Por qué nosotros no podemos decidir cuánto vale nuestra yerba?”, se pregunta con lógica simple y contundente.
Para Escalada, hay algo más profundo que lo económico: la contradicción entre las decisiones políticas y el voto popular. “En las zonas yerbateras, Milei arrasó. Es paradójico. Votaron a quien propone eliminar los institutos de regulación. Es como si el productor hubiera votado en contra de sí mismo. Pero también hay que entender el voto: fue un grito, una bronca acumulada contra un gobierno nacional anterior que prometió y no cumplió”.
En este contexto, Escalada argumentó que la Argentina de hoy es líquida, efímera, impaciente. “No hay procesos. Todo es inmediato. Nadie espera. Y eso repercute en la política: candidatos sin formación, discursos vacíos, gestión sin responsabilidad”. Frente a eso, Escalada reivindicó la estrategia del Frente Renovador de la Concordia en Misiones. “Los programas ‘Ahora’, la política fiscal propia, las ayudas concretas: todo eso es el Estado presente. Es la provincia haciendo lo que la Nación ya no hace”.
Aunque reconoció los desaciertos del oficialismo, del que se mostró como parte y no dudó en lo que consideró esencial: “Debemos hacer una profunda autocrítica. Pero también debemos defender con firmeza nuestro modelo. Porque sin Estado, el productor chico desaparece, el comerciante cierra, y la provincia pierde su alma”.










