En una entrevista cargada de firmeza doctrinal y preocupación ética, el sacerdote de la iglesia católica, Alberto Barros, criticó duramente las declaraciones del presidente Javier Milei sobre el rol del Estado y su uso del discurso religioso para justificar sus ideas. “Decir que Jesús afirmó que el Estado es el demonio es un disparate cósmico”, sentenció el sacerdote, en referencia a las polémicas palabras del mandatario durante un acto en un templo evangélico.
El religioso consideró inadmisible la manipulación de textos bíblicos para “sostener ideas disparatadas que niegan la esencia del mensaje cristiano”. En ese sentido, aclaró que la cita del Evangelio de San Lucas a la que aludió Milei no habla del Estado, sino de las tentaciones del demonio a Jesús con el poder y la riqueza.
“El Estado tiene una función fundamental en el bien común, debe garantizar salud, educación y seguridad”, remarcó Barros, y cuestionó que se presente a los servicios públicos como obras de demonios.
También rechazó de plano la descalificación presidencial hacia la justicia social. “Decir que es un robo o un virus es absolutamente incompatible con el Evangelio y con la doctrina de la Iglesia”, sostuvo, y agregó: “La justicia social es una virtud que promueve la fraternidad y la solidaridad”.
Además, el sacerdote apuntó contra lo que describió como “el gobierno más autoritario y violento desde el retorno a la democracia”, aludiendo a la persecución de opositores, el discurso de odio y el uso de “trolls” para atacar a quienes piensan diferente.
Por último, Barros se mostró alarmado por el intento de fusionar ideologías extremas con una supuesta “misión divina” por parte del presidente. También cuestionó la complicidad de ciertos sectores religiosos que aplauden discursos “inhumanos y anticristianos” y recordó con ironía un supuesto “milagro financiero” relatado por el hijo de un pastor, donde “100 mil pesos se convirtieron en 100 mil dólares”, algo que calificó como “lavado de dinero”.
La entrevista cerró con una advertencia: “Cuando la fe se mezcla con el fanatismo y la mentira, se convierte en una herramienta peligrosa para justificar cualquier injusticia”.










