La Plaza 9 de Julio de Buenos Aires, atestada de manifestantes a favor de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, escuchó en medio de la masiva movilización que se centró en el centro del país pero que tuvo su correlato en la mayoría de las capitales provinciales, escuchó la voz de Cristina, en un esperado mensaje.
Una multitud se congregó en Plaza de Mayo, y no en Comodoro Py, para mostrar su respaldo a su jefa política, en el inicio de su condena a prisión domiciliaria en la Causa Vialidad.
En cantidad, probablemente sea la principal concentración del peronismo desde que CFK dejó el gobierno en 2015. Vuelve a mostrar la enorme capacidad para copar la calle, lo que le cuesta sobremanera a cualquier otra fuerza política.
A continuación, el texto completo de su intervención:
“Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están, queridos compatriotas, en esa maravillosa e histórica Plaza de Mayo? Bueno, espero que muy bien, yo aquí, en San José 1111, firme y tranquila, eso sí, con prohibición de salir al balcón. Dios mío, qué cachivaches que son.
Quiero agradecerles a todas y a todos las increíbles muestras de afecto y de cariño de todos estos días, acá, en la puerta de mi casa y en distintos puntos del país. Gracias de corazón.
Los he escuchado cantar consignas, cantar la marcha, cantar el himno nacional con mucha pasión, pero quiero contarles que lo que más me gustó fue escucharlos cantar otra vez: vamos a volver.
Me gusta ese vamos a volver porque revela una voluntad: la de volver a tener un país donde los pibes puedan comer cuatro veces al día, que en el colegio les den libros y computadoras, que los laburantes lleguen a fin de mes y puedan ahorrar para comprarse un autito, una casita, un terrenito.
Los jubilados tenían remedios. Ese país no fue ninguna utopía. Lo vivimos durante 12 años y medio, y además lo dejamos desendeudado como a las familias y a las empresas.
Este modelo que ahora encarna Milei, que no es diferente a los de otrora, se cae. No solo porque es injusto, sino porque es insostenible en términos económicos. Tiene vencimiento como el yogur.
¿Cómo se sostiene un modelo económico donde la gente tiene que tarjetear la comida del día a día y después no puede pagar la tarjeta? Mientras esto sucede, el impresentable de Caputo alquila dólares para simular que tiene reservas.
El verdadero poder económico sabe que este modelo no tiene futuro. Por eso estoy presa. Pero pueden encerrarme a mí, no van a poder encerrar a todo el pueblo argentino.
Los que están asustados no somos nosotros, son ellos. Ya respondieron. Y la respuesta es esta: yo aquí, presa, sin poder salir al balcón.
¿Y saben por qué no me dejan competir? Porque saben que pierden. Es necesario organizarse para clarificar cuál es el verdadero problema del país: un modelo económico en el que se enriquecen unos pocos, y el resto con la ñata contra el vidrio, sostenido por un andamiaje judicial.
Hoy es el momento de defender la democracia con las herramientas con las que la construimos. Sin violencia, pero con coraje. Sin miedo, pero con claridad histórica.
Vamos a volver con más sabiduría, más unidad y más fuerza. Desde donde me toque estar, voy a seguir haciendo todo lo que esté a mi alcance. Tenemos pueblo, tenemos memoria, tenemos historia y tenemos patria.
Vamos a volver, argentinos y argentinas. Lo vamos a hacer una y mil veces, como se ha hecho desde el fondo de la historia».










