A diferencia de los partidos políticos tradicionales, que se componen de burocracias y estructuras centralistas que sólo sirven para perpetuar el poder en unos pocos, el Frente Renovador es un movimiento que supo integrar a sectores que van desde los empresarios generadores de empleo hasta los trabajadores de a pie, pasando por gremios y docentes. Y lo más importante: no es un proyecto de unos pocos, ni de una mirada acotada, sino que sigue sumando a libertarios, peronistas, radicales y, sobre todo, a los independientes que buscan algo más allá de la polarización.
En un momento donde todo parece fabricado en serie, el Frente Renovador de la Concordia se planta con una identidad autóctona. Mientras que en otras provincias los partidos se pelean por ser la copia más fiel de las corrientes porteñas e incluso extranjeras, en Misiones existe una identidad política única, que no necesita rendir cuentas ante ninguna ideología ni mandato foráneo. Nació en Misiones, de las manos de quienes mejor conocen los problemas y sueños de esta provincia. El proyecto Renovador, lejos de ser una imitación de lo que llega desde fuera de las fronteras provinciales, es un ejercicio concreto de lo que Misiones desea para ser una provincia libre, independiente y con voz propia.
Mientras otras provincias dependen permanentemente de la billetera y la letra de la Nación, Misiones logró un nivel de autonomía que le permite negociar y conseguir resultados sin estar atada a los caprichos de la Casa Rosada. A pesar de las críticas y los sectores opositores, la Renovación fue la clave para mantener ese equilibrio que llevó a la provincia a tener más estabilidad que muchas otras regiones del país en su tránsito por las diversas tormentas políticas, sociales y económicas; nacionales y globales.
El desafío que enfrenta el Frente Renovador es claro: continuar con este proyecto sin perder de vista sus orígenes, por eso la aparición de nuevos actores políticos, la permanente relación con su “vieja guardia” y la capacidad de adaptación del Frente Renovador a las nuevas realidades sociales y políticas, serán la clave para seguir siendo la verdadera voz de los misioneros.










