El precio de la carne volvió a ocupar el centro del debate económico en Argentina. En apenas los primeros meses de 2026, los valores en carnicerías acumulan aumentos cercanos al 20%, mientras que la suba interanual ya supera el 73%, más del doble de la inflación general registrada en el mismo período.
La consecuencia se refleja directamente en el mostrador: hoy un kilo de asado, vacío o costilla puede ubicarse entre 10 mil y 12 mil pesos y 26 mil y 28 mil pesos, dependiendo del corte y la calidad.
Detrás de la escalada aparecen varios factores combinados: menor oferta de hacienda, retención de animales para engorde, costos más altos en toda la cadena productiva y la presión de las exportaciones en un mercado que mantiene prácticamente el mismo stock ganadero desde hace más de una década.
En ese contexto, el impacto llega directo al bolsillo y obliga a modificar hábitos de consumo en todo el país.
Los precios de Posadas

La constante se da a partir de precios que suben y clientes que buscan alternativas. Un relevamiento realizado por Canal 4 Posadas en carnicerías de barrio muestra una realidad más matizada que las estadísticas nacionales: los aumentos existen, pero muchos comerciantes intentan contenerlos para no perder clientes.
“Nosotros subimos muy poco, unos 100 pesos respecto al precio anterior. Hoy tenemos costilla buena a unos 10 mil pesos el kilo”, explicó uno de los carniceros consultados.
Según el comerciante, todavía se puede armar un asado sencillo para una familia con unos 25 mil pesos promedios, comprando costilla y algunos chorizos. “Acá viene todo tipo de gente. El que tiene más plata y el que tiene menos. Muchos buscan precio y por eso vienen al barrio”, agregó.
Otros carniceros señalaron que la suba más fuerte se registró en la carne de novillito o ternera, mientras que algunos cortes se mantienen más estables para sostener las ventas.
“Tratamos de trabajar con descuentos o combos para que la gente siga comprando”, explicaron desde otro local.
Cuánto cuesta hoy preparar un asado

El informe de Canal 4 también comparó precios entre carnicerías de barrio y locales considerados de mayor calidad.
Carnicería de barrio (precios aproximados)
Costilla: $10.000 el kilo
Vacío: $17.000
Matambre: $12.400
Chorizo: $5.500 el kilo
Morcilla: $7.500
Carne picada: $18.000
Muslo de pollo (3 kg): $9.000
Carnicerías de gama más alta
Vacío: hasta $22.400
Costilla o tapa de asado: alrededor de $22.000
Morcillo: $12.000
Cerdo y pollo

El informe también muestra una tendencia cada vez más marcada: muchas familias combinan carne vacuna con cerdo o pollo, que siguen siendo más baratos.
Por ejemplo:
Costilla de cerdo: $12.000
Pollo entero: $5.400 el kilo
La diferencia de precios es notable: con lo que cuesta un kilo de asado hoy se pueden comprar más de cuatro kilos de pollo, una brecha que no deja de crecer.
El termómetro de la calle muestra que hay menos asado o reuniones compartidas. Así, las entrevistas a consumidores reflejan cómo el aumento de la carne impacta en la vida cotidiana.
Una vecina contó que su familia tuvo que reorganizar las reuniones: “Antes comíamos asado todos los domingos. Ahora salteamos uno sí y uno no porque somos muchos”.
Con hijos y nietos, calcula que un asado familiar puede costar alrededor de 100.000 pesos.
Otros intentan sostener la tradición con estrategias diferentes. “Yo no lo corté. Lo reorganizamos. Cada uno trae algo, compramos cortes que rindan más y seguimos juntándonos”, relató un vecino correntino.
Pero también aparecen testimonios más críticos. “Hoy ya no se puede ni comer asado los fines de semana”, resumió otra entrevistada.
Por qué sube el precio de la carne

Especialistas del sector explican que el aumento responde a un escenario complejo para la producción. Entre los factores más mencionados aparecen menor faena y oferta de ganado; retención de animales para engorde; apertura de mercados externos y costos de producción más altos.
Según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (CICCRA), incluso podrían registrarse nuevas subas de entre 10% y 15% en los próximos meses si la oferta no aumenta.
El resultado es un mercado con precios cada vez más altos y consumidores que deben adaptarse.
El asado resiste, pero cambia

A pesar de todo, el asado sigue siendo una tradición profundamente arraigada en la cultura argentina.
Incluso con precios récord, muchos hogares prefieren reducir cantidades, elegir cortes más económicos o compartir gastos antes que renunciar a la reunión alrededor de la parrilla.
La escena del domingo todavía se mantiene. Pero cada vez más familias la sostienen con creatividad, organización y un cálculo cuidadoso del presupuesto.
El trabajo de Canal 4 Posadas se realizó con la producción periodística de Guillermo López, Cristian Acuña, Carla Milano y Pablo Achingo, con la edición de Elías Cubilla.












