Fracasó el proceso de destitución que se debía vota este sábado 7 de diciembre para destituir al presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, luego de que legisladores del partido gobernante abandonaran el Parlamento, y aunque miles de personas siguen reclamando su renuncia, el mandatario permanecerá en el cargo.
Yoon declaró la ley marcial el pasado martes. A partir de eso, la oposición presentó una iniciativa para inhabilitar al presidente, que fue votada por 195 parlamentarios de los 300 que conforman la cámara. Pero el piso de votos necesario para que la moción fuera aprobada era 200, por lo que no resultó suficiente.
Tras el rechazo a su destitución, y pese al clamor social en su contra, Yoon seguirá en el poder. Según datos de la policía surcoreana, unas 149.000 personas se concentraron frente a la Asamblea para reclamar que Yoon renuncie a su cargo o sea destituido.










