También rezó «por todos los infectados, especialmente la población de la República Democrática de Congo, que tanto ha sufrido. Expreso mi cercanía a las iglesias locales de los países más afectados por esta enfermedad», añadió el Sumo Pontífice.
«Animo a los gobiernos y a las industrias privadas a compartir la tecnología y los tratamientos disponibles para que a nadie falte una adecuada asistencia médica», destacó, en un contexto donde la Organización Mundial de la Salud (OMS) instó a aumentar la producción de vacunas contra la enfermedad.












