El Presidente cerró en Misiones la 47ª Convención Anual del IAEF con una defensa del equilibrio fiscal, la política monetaria y las reformas estructurales. Dijo que no modificará el rumbo por razones electorales y anticipó una mayor velocidad de las reformas si La Libertad Avanza obtiene más respaldo legislativo. En paralelo, productores y tareferos llegaron a Puerto Iguazú con tractores, camiones y vehículos para reclamar por la crisis yerbatera y la pérdida de herramientas regulatorias del INYM. Hugo Passalacqua participó del encuentro de gobernadores y planteó las particularidades de las economías provinciales.
Javier Milei cerró este viernes en Puerto Iguazú la 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), desarrollada desde el jueves en la ciudad. Su presencia tuvo un contenido definido: habló ante empresarios, ejecutivos financieros y funcionarios sobre el rumbo económico de la Argentina y ratificó que no piensa modificar sus principales lineamientos.
En paralelo, en las rutas y accesos a Puerto Iguazú se desarrolló una movilización de productores yerbateros y tareferos que llegaron desde distintos puntos de Misiones para expresar su rechazo a las políticas económicas del Gobierno nacional y reclamar respuestas para una actividad que atraviesa una crisis de rentabilidad.
Los dos escenarios expusieron, dentro de una misma jornada, una de las principales discusiones económicas que atraviesan al país y que en Misiones adquiere una dimensión particular: mientras el Gobierno nacional sostiene que la estabilidad macroeconómica, el equilibrio fiscal, la desregulación y la inversión privada constituyen las condiciones para el crecimiento, los productores de una economía regional reclaman herramientas que les permitan sostener su actividad en el presente.
La agenda presidencial estuvo concentrada en la convención del IAEF. No incluyó anuncios específicos para Misiones ni una reunión formal de gestión con el gobernador Hugo Passalacqua. Milei llegó a Puerto Iguazú para participar del cierre del encuentro y, después de su exposición, dejó la provincia.
El ámbito empresarial y financiero recibió al Presidente que disertó sobre el pasaje “de la estabilidad al crecimiento” y la construcción de competitividad sostenida. Antes de su intervención participaron, entre otros, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.
“No voy a cambiar ni la política fiscal ni la política monetaria”, afirmó Milei ante el auditorio. Sostuvo que continuará con la idea del equilibrio fiscal y con una política monetaria orientada a reducir la cantidad de dinero hasta derrotar la inflación. También cuestionó la posibilidad de flexibilizar su programa para responder al calendario electoral.
El Presidente presentó ese compromiso como una condición para preservar la credibilidad del Estado y del programa económico. “Mi trabajo es explicarles cómo estamos construyendo desde la dimensión económica institucional la credibilidad necesaria para que el Estado argentino pueda quitarle de una vez y para siempre las cadenas al sector privado”, sostuvo.
La economía que Milei defendió ante empresarios
El discurso retomó los principales argumentos con los que el Gobierno nacional defiende su gestión: equilibrio fiscal, reducción de la inflación, política monetaria restrictiva, desregulación, inversión privada y aumento de las exportaciones.
Milei aseguró que la economía argentina creció más de diez puntos porcentuales durante los primeros dos años de su gestión y afirmó que lleva 27 meses consecutivos de crecimiento. También sostuvo que la inflación se redujo diez veces.
(N de la R: Estas cifras forman parte de la exposición presidencial y deben ser diferenciadas de la comprobación estadística de cada indicador. El discurso del mandatario constituye una fuente primaria para establecer qué dijo Milei; la evaluación sobre la magnitud, composición y distribución de la recuperación requiere recurrir a las series oficiales correspondientes).
El Presidente también colocó al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) en el centro de su argumento. Según los números que presentó, existen más de 45.000 millones de dólares en inversiones aprobadas y otros 150.000 millones pendientes de aprobación. Sobre esa base proyectó que el régimen podría movilizar alrededor de 200.000 millones de dólares durante los próximos años.
La lógica que planteó ante el sector empresario es conocida: un Estado con menor intervención, cuentas públicas equilibradas, estabilidad monetaria y reglas consideradas previsibles por los inversores deberían generar las condiciones para aumentar la inversión, la producción y las exportaciones.
Milei vinculó además ese crecimiento con la posición internacional de la Argentina. Según su planteo, una mayor capacidad exportadora permitiría al país adquirir mayor peso geopolítico y fortalecer su posición en el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.
La referencia tuvo una conexión directa con la agenda presidencial de las horas anteriores. El jueves, Milei había utilizado la cadena nacional para anunciar medidas vinculadas con la cuestión Malvinas, entre ellas procedimientos sancionatorios contra personas y empresas que desarrollen actividades hidrocarburíferas en las islas en violación de las normas argentinas. La Oficina del Presidente informó el inicio de procedimientos contra 45 personas humanas y jurídicas.
En Puerto Iguazú, esa cuestión volvió a aparecer integrada al discurso económico: crecimiento, exportaciones y capacidad geopolítica fueron presentados como partes de una misma estrategia.
El otro componente central del discurso fue político. Milei rechazó la idea de modificar su programa económico por el calendario electoral y planteó que una eventual ampliación de la representación de La Libertad Avanza en el Congreso permitiría acelerar las reformas.
La definición es relevante porque coloca al resultado electoral como una variable vinculada directamente con la velocidad de la agenda económica del Gobierno. El mensaje hacia el sector empresario fue de continuidad; hacia el escenario político, de profundización.
El Presidente también cuestionó la posibilidad de regresar a políticas económicas anteriores y sostuvo que la sociedad no debería optar por volver al pasado.
De esta manera, la exposición ante el IAEF funcionó simultáneamente como defensa de un programa económico y como posicionamiento frente al escenario político que se proyecta hacia 2027.
El reclamo que quedó afuera del discurso
Mientras Milei hablaba dentro del hotel donde se desarrolló la convención, productores yerbateros y tareferos se movilizaban hacia Puerto Iguazú.
La protesta reunió a productores provenientes de localidades como Comandante Andresito, Jardín América, San Pedro, Apóstoles, Oberá y Aristóbulo del Valle. La movilización incluyó tractores, camiones y otros vehículos y tuvo como reclamos centrales la mejora del precio de la yerba, la situación de los productores y la recuperación de herramientas de regulación para la cadena.
El conflicto no comenzó con la llegada del Presidente. Forma parte de una disputa que se profundizó desde la desregulación de distintos mercados impulsada por el Gobierno nacional y que en la actividad yerbatera tiene como uno de sus puntos centrales la pérdida de facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate.
Los productores sostienen que el esquema actual debilitó su posición dentro de la cadena y reclaman mecanismos que permitan mejorar la relación entre los costos de producción y el precio que reciben por la hoja verde.
La movilización convirtió a Puerto Iguazú en el escenario de una contradicción concreta. En el interior del foro económico se discutía cómo generar competitividad a partir de estabilidad y reformas; afuera, un sector productivo reclamaba que esas transformaciones no descarguen sus costos sobre quienes producen.
Milei no incorporó el conflicto yerbatero a su discurso. Durante su exposición ante empresarios y ejecutivos financieros no hizo referencia a la situación de los productores misioneros, pese a que la protesta se desarrollaba durante su permanencia en la ciudad.
Ese silencio también forma parte del balance de la jornada.
Passalacqua y el planteo de las provincias
El gobernador Hugo Passalacqua participó de la convención y compartió el escenario con otros mandatarios provinciales. El viernes integró el panel “El rol de las provincias en la transformación competitiva del país”, junto a Alfredo Cornejo, de Mendoza; Raúl Jalil, de Catamarca; y Juan Pablo Valdés, de Corrientes.
Su intervención estuvo orientada a las particularidades de las economías provinciales y al impacto que tienen las decisiones macroeconómicas sobre las actividades productivas.
Ya durante la apertura de la convención, el gobernador había planteado una imagen concreta de esa distancia entre la macroeconomía y la economía cotidiana. Mencionó el tiempo de la pyme que debe pagar salarios, el del productor yerbatero que liquida su cosecha, el del hotelero de Puerto Iguazú que factura en pesos y compite con establecimientos de los países vecinos y el del comerciante que necesita renovar capital de trabajo.
El planteo no constituye una impugnación general al programa económico nacional, pero sí introduce una dimensión que el discurso presidencial ante el IAEF dejó en segundo plano: las provincias tienen estructuras productivas, fronteras, mercados y tiempos económicos propios.
Passalacqua también destacó medidas de alivio fiscal adoptadas por Misiones y reivindicó el diálogo entre gobernadores. Sobre Malvinas, definió la cuestión como “una herida de los argentinos”.
La presencia del gobernador dentro del foro permitió, así, que Misiones planteara sus demandas desde el ámbito institucional mientras una parte del aparato productivo provincial lo hacía desde las rutas.
Una jornada de contrastes
El valor político de la presencia de Milei en Puerto Iguazú está menos en una eventual agenda provincial —que no existió— que en el contraste entre los dos escenarios que coincidieron en tiempo y espacio.
El Presidente llegó a Misiones para hablar ante el empresariado financiero. Defendió el equilibrio fiscal, la política monetaria, las reformas estructurales, la inversión privada y el RIGI. Aseguró que no modificará su rumbo por las elecciones y anticipó una aceleración de las reformas si obtiene mayor respaldo parlamentario.
Los productores yerbateros llegaron a la misma ciudad para plantear exactamente la otra cara de esa discusión: precios, rentabilidad, regulación, empleo y condiciones de supervivencia de una economía regional.
No se produjo una reunión entre Milei y los productores. Tampoco hubo, según la agenda pública conocida, un encuentro de gestión entre el Presidente y Passalacqua. La jornada transcurrió, por lo tanto, con los distintos actores ocupando espacios diferentes: el Presidente en el foro empresario; el gobernador dentro de la discusión federal; y los productores en las rutas.
Ese dato permite evitar una lectura simplificada. La presencia presidencial no produjo un enfrentamiento institucional con el Gobierno provincial ni derivó en una negociación sobre la yerba. Tampoco hubo anuncios específicos para Misiones.
Lo que sí produjo fue la superposición de dos discusiones que hasta ahora avanzan por carriles diferentes. Por un lado, el Gobierno nacional sostiene que la estabilidad macroeconómica es la condición indispensable para recuperar inversión, productividad y crecimiento. Por otro, los productores de una de las principales economías regionales de Misiones sostienen que las condiciones actuales comprometen su rentabilidad y reclaman herramientas de regulación.
La discusión, en definitiva, no quedó encerrada en el hotel donde se reunió el IAEF.
Milei utilizó Puerto Iguazú para reafirmar que no habrá un cambio de rumbo y que su apuesta es profundizar el programa económico. Los yerbateros utilizaron la misma jornada para advertir que, desde la perspectiva de la producción primaria, ese proceso tiene costos concretos que ya se expresan en la economía provincial.
Esa fue la verdadera fotografía política del viernes en Misiones: el Presidente de la Nación defendiendo ante empresarios el modelo que pretende consolidar para la Argentina, mientras en las rutas de Puerto Iguazú una parte del aparato productivo misionero reclamaba que ese modelo también contemple las condiciones necesarias para seguir produciendo.












