El organismo tendrá un presupuesto de 203.947.775.000 pesos para 2027, un 59,5% más que este año. Juan Carlos Pereira expuso ante la Comisión de Presupuesto de la Legislatura un esquema que combina recursos provinciales, recupero de cuotas y créditos del BID y Fonplata. La planificación contempla 12.367 soluciones habitacionales, obras en escuelas y hospitales y casi 3.000 escrituras. En El Soberbio, el Iprodha trabaja sobre un acuerdo para incorporar unas 14.000 hectáreas pertenecientes a la quiebra de El Soberbio S.A. y avanzar sobre un conflicto dominial que atraviesa a familias rurales y sectores urbanos.
El Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (Iprodha) afrontará 2027 con una política habitacional diseñada bajo una condición que modifica el esquema de los últimos años: el presupuesto presentado ante la Legislatura no incorpora transferencias del Estado nacional para sostener sus programas de viviendas. La Provincia prevé cubrir la inversión mediante recursos propios, fondos específicos y financiamiento internacional.
El presidente del organismo, Juan Carlos Pereira, expuso este lunes ante la Comisión de Presupuesto, Impuestos, Hacienda y Asuntos Económicos de la Cámara de Representantes los principales lineamientos para el próximo ejercicio. El presupuesto del Iprodha ascenderá a 203.947.775.000 pesos, equivalente a aproximadamente el 3,92% del presupuesto provincial, con un incremento nominal del 59,5% respecto de 2026.
La planificación coloca a la vivienda como uno de los destinos centrales de la inversión y proyecta unas 2.110 unidades nuevas durante 2027. El número comprende intervenciones en Posadas y en localidades del interior, con una modificación en la estrategia territorial: el instituto pretende llevar pequeños conjuntos habitacionales a municipios y localidades de menor población, con grupos reducidos de viviendas que permitan ampliar progresivamente la cobertura hasta alcanzar los 79 municipios.
El dato requiere una distinción. Las 2.110 viviendas corresponden a unidades nuevas, mientras que el universo de la política habitacional proyectada para 2027 alcanza 12.367 soluciones. En esta segunda cifra ingresan programas de distinta naturaleza, entre ellos el Plan Techo, regularizaciones dominiales y otras intervenciones sobre viviendas y lotes. Pereira informó que el organismo prevé además alrededor de 2.970 escrituras y unos 700 boletos de compraventa mediante mecanismos de mediación.
Sin fondos nacionales
La presentación del Iprodha expuso también el cambio producido en la estructura de financiamiento de la obra habitacional. La Provincia deberá sostener con sus propios recursos una parte sustancial de una política que durante años contó con programas y aportes nacionales.
El esquema previsto para 2027 incorpora créditos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destinados a viviendas nuevas e infraestructura y financiamiento de Fonplata para completar obras habitacionales en ejecución. A esas fuentes se suman el recupero de las cuotas de los adjudicatarios, recursos vinculados al Fonavi y remesas de la Administración Central.
El nivel de recupero de las cuotas constituye otro componente de la ecuación financiera. Pereira señaló que la cobrabilidad se mantiene alrededor del 95% de lo facturado, un indicador que permite al organismo disponer de una fuente permanente para sostener parte de sus programas.
El antecedente inmediato permite dimensionar el cambio. En la discusión del presupuesto 2026, Pereira había informado que el 93% de los recursos del Iprodha ya tenía origen provincial y que apenas un 7% estaba asociado a un convenio esperado con Nación. Ese acuerdo no llegó a materializarse y el organismo debió sostener con fondos provinciales la continuidad de programas habitacionales que habían quedado pendientes.
La proyección para 2027 profundiza esa adaptación. El aumento presupuestario permite sostener obras, pero también obliga a definir prioridades en un contexto en el que el financiamiento nacional dejó de constituir una fuente disponible para los programas incluidos en la planificación presentada.
La novedad más significativa en materia habitacional estará en las pequeñas localidades. El Iprodha prevé reemplazar, en determinados casos, la lógica de los grandes conjuntos por grupos reducidos de viviendas, una modalidad que permite distribuir la inversión en distintos puntos del territorio.
El objetivo planteado por Pereira es alcanzar progresivamente al conjunto de los municipios misioneros. La estrategia incorpora además viviendas rurales y programas destinados al hábitat de las comunidades guaraníes.
La construcción utilizará mayoritariamente mampostería. En los programas vinculados con el hábitat guaraní continuará la utilización de madera, una decisión que también mantiene demanda para la forestoindustria provincial.
El plan habitacional tendrá además una convocatoria concreta en Posadas. El organismo prevé poner a disposición alrededor de 150 soluciones habitacionales, entre viviendas y lotes con servicios, dentro de los proyectos que se incorporarán a la agenda de los próximos meses.
En paralelo, continuará el desarrollo de Itaembé Guazú. Para 2027 está prevista la quinta etapa del barrio sobre unas 300 hectáreas, junto con la adjudicación de 150 lotes con servicios. El proyecto extiende hacia el oeste de Posadas un proceso de urbanización que requiere combinar viviendas, infraestructura, servicios y conectividad.
Tierra: el título de propiedad como solución habitacional
La otra gran línea anunciada por Pereira tiene una dimensión menos visible que la construcción de viviendas, pero puede alcanzar a miles de familias: la regularización dominial.
El Iprodha prevé avanzar durante 2027 con 2.970 escrituras y unos 700 boletos de compraventa. La meta apunta a transformar situaciones de ocupación o tenencia prolongada en derechos jurídicamente reconocidos, un proceso que depende de la situación legal de los terrenos y de la aprobación de las mensuras correspondientes.
Pereira definió el título de propiedad como una solución habitacional en sí misma. La lógica del programa parte de una cuestión concreta: una familia puede disponer de una vivienda y, al mismo tiempo, mantener una situación dominial sin resolver. La regularización incorpora seguridad jurídica, permite acreditar la titularidad y ordena el territorio.
El caso de El Soberbio concentra una de las operaciones de mayor alcance anunciadas para el próximo ejercicio. El Iprodha trabaja sobre la posibilidad de incorporar unas 14.000 hectáreas pertenecientes a la quiebra de la empresa El Soberbio S.A., un proceso que abarca sectores rurales y una superficie significativa de la zona urbana actual.
La operación todavía atraviesa una instancia previa a su concreción. Según explicó Pereira, el organismo espera la propuesta de acuerdo de la quiebra para avanzar posteriormente con la homologación judicial. Por esa razón, las 14.000 hectáreas forman parte de un proceso de adquisición en negociación y todavía no constituyen tierras incorporadas formalmente al patrimonio provincial.
Si el acuerdo prospera y obtiene la correspondiente aprobación judicial, el impacto excederá la cuestión patrimonial. Permitirá avanzar sobre la situación de familias que actualmente ocupan terrenos cuya titularidad jurídica permanece pendiente de resolución y sobre sectores urbanos cuya conformación se desarrolló durante décadas sobre una estructura dominial compleja.
El alcance convierte al caso de El Soberbio en uno de los componentes territoriales más relevantes del programa previsto por el Iprodha para 2027.
Escuelas, hospitales y acueductos
La planificación del organismo tampoco se limita a la vivienda. Pereira confirmó la continuidad de obras en establecimientos educativos y sanitarios, dentro de una cartera que busca sostener infraestructura pública con financiamiento provincial y externo.
En educación, el Iprodha prevé continuar con reparaciones y obras en escuelas y avanzar hacia la finalización de la segunda Escuela de Innovación de Itaembé Guazú, la Escuela Primaria 76 y el Bachillerato Orientado Provincial 112 de Oberá. También se proyectan intervenciones de mantenimiento y reparación en establecimientos educativos de distintos municipios.
En salud, el organismo mantiene como objetivos la finalización de obras en los hospitales de Jardín América y Puerto Rico. La planificación incorpora además proyectos de infraestructura hídrica, entre ellos los acueductos previstos para Miguel Lanús y el sur de Oberá.
El presupuesto del Iprodha destinará alrededor del 66,3% de sus recursos a obras y trabajos públicos, mientras que el resto se distribuirá entre otras áreas de funcionamiento y programas específicos, según la exposición realizada ante los legisladores.
La dimensión económica de la estrategia también forma parte de la argumentación oficial. Para el Gobierno provincial, la construcción de viviendas, escuelas, hospitales e infraestructura genera demanda de materiales, contratación de empresas y empleo. En un escenario de retracción de la obra pública financiada por Nación, mantener ese circuito depende de la capacidad provincial para sostener fuentes de financiamiento durante todo el ejercicio.
El Presupuesto 2027 del Iprodha queda así planteado sobre dos frentes que se complementan. Por un lado, la construcción de viviendas y la ampliación territorial de los programas habitacionales. Por otro, la regularización de tierras y la transformación de situaciones dominiales históricas en derechos formalizados.
La cifra de 2.110 viviendas concentra la dimensión más visible del programa. Las 12.367 soluciones habitacionales amplían considerablemente el universo de intervención. Y el proceso de las 14.000 hectáreas de El Soberbio introduce una cuestión de fondo: el acceso a la vivienda también depende de la posibilidad de contar con tierra jurídicamente ordenada y con títulos que otorguen seguridad a quienes la ocupan.
El desafío para 2027 será convertir ese esquema presupuestario en obras terminadas, viviendas entregadas y títulos efectivamente escriturados, con una estructura de financiamiento en la que la Provincia asumirá un peso mayor y en la que los créditos multilaterales deberán complementar, y no sustituir, la capacidad de financiamiento local.












