El gobernador Hugo Passalacqua recibió en Posadas a autoridades de la Cámara Argentina de la Construcción, en una reunión atravesada por la caída de la actividad a nivel país y la restricción del gasto en infraestructura. El encuentro se integró a la agenda federal por los 90 años de la entidad, con recorridas y mesas de trabajo en distintas regiones.
La delegación empresarial expuso un diagnóstico homogéneo: retracción de la obra pública, menor ritmo de proyectos y dificultades de financiamiento. En ese marco, los referentes señalaron que Misiones mantiene niveles de ejecución gracias a decisiones del gobierno provincial y a un esquema financiero que preserva acceso al crédito.
Participaron, entre otros, Oscar Marelli, Alberto Squillacci (delegado NEA), José Guida, Fernando Porretta, Juan Castelli, Laura Hereñuk y Juan Gallera, junto al referente local Eduardo Genesini. La agenda incluyó el estado del sector, inversión en infraestructura y dinámica regional.
El presidente de la cámara, Gustavo Weiss, planteó que la reactivación requiere un flujo sostenido de obras estratégicas. Enumeró corredores viales, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, hospitales y escuelas como nodos críticos para la competitividad. El señalamiento coincide con la posición histórica de CAMARCO sobre el rol de la infraestructura como motor de desarrollo y empleo.
Weiss subrayó un rasgo diferencial de la provincia: orden fiscal que habilita financiamiento externo. Indicó que Misiones califica ante banca multilateral y puede estructurar proyectos con crédito internacional, un canal que adquiere centralidad ante la contracción de la inversión pública nacional. Ese acceso, remarcó, abre una ventana para sostener y eventualmente ampliar la cartera de obras.
El gobierno provincial, por su parte, destacó la continuidad de proyectos y la búsqueda de fuentes alternativas de financiamiento para amortiguar el ciclo recesivo del sector. La reunión cerró con un punto de coincidencia: sin inversión en infraestructura no hay expansión productiva ni mejora sostenida de la calidad de vida, y la recuperación del rubro exige previsibilidad macroeconómica y reglas de financiamiento estables.









