La Cámara de Diputados infligió este miércoles una severa derrota política al presidente Javier Milei al rechazar, con amplia mayoría, sus vetos a las leyes de Emergencia Pediátrica en el Hospital Garrahan y de Financiamiento para las Universidades Nacionales. El resultado, que superó holgadamente el requisito de los dos tercios, deja al descubierto la frágil base de apoyo del Gobierno y su dificultad para construir consensos.
Los números fueron elocuentes. La insistencia con la ley del Garrahan se aprobó por 181 votos a favor contra 60, mientras que el financiamiento universitario obtuvo 174 votos afirmativos y 67 negativos. Tras la votación, los bloques opositores celebraron con cánticos en defensa de la educación pública, en una sesión marcada por la tensión y que representó la primera gran derrota legislativa del oficialismo tras el revés electoral en la Provincia de Buenos Aires.
La derrota trascendió lo legislativo y se convirtió en un golpe político. Quedó en evidencia el fracaso de la estrategia de la Casa Rosada para retener el apoyo de gobernadores aliados. A pesar de un masivo desembolso de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) por $12.500 millones a un grupo de provincias en los días previos, el oficialismo no logró asegurar los votos clave. La arriesgada apuesta de competir con listas propias en las provincias, fracturando alianzas, mostró su costo: ex libertarios, aliados del PRO y hasta diputados de provincias beneficiadas con los fondos (como los cuatro de Innovación Federal de Misiones) votaron en contra de los vetos.
Ahora, ambas leyes pasan al Senado, donde se espera que la oposición, que también cuenta con mayoría calificada, ratifique la insistencia para su promulgación definitiva. La sesión no sólo fue un mensaje sobre el financiamiento de la salud y la educación, sino un claro recordatorio de los límites del poder presidencial en un escenario parlamentario adverso.










