El secretario de Hacienda municipal, Sebastián Guastavino, detalló la compleja situación económica que atraviesa el municipio, marcada por una caída sostenida en los ingresos por coparticipación nacional, ajustes salariales selectivos y el esfuerzo por mantener servicios esenciales.
El funcionario confirmó que cumplieron, en julio, con el incremento salarial acordado en paritarias (entre 3,1% y 4% para el haber básico), pero con una reducción del 50% para el personal jerárquico (directores, secretarios, concejales y funcionarios).. Este recorte se encuadró en la caída de fondos nacionales y la necesidad de priorizar al escalafón general. De esta manera, el personal jerárquico recibió 1,55% de aumento frente al 3,1% del resto) del personal. Así, nadie cobrará menos que su salario histórico, indicó.
En este nuevo marco económico, Guastavino también anunció la suspensión del Ticket adicional alimentario) para el personal sin tareas activas dentro de la comuna o que prestan servicios como adscriptos a otros organismos también del Estado. Esta medida afecta a 93 empleados del Poder Ejecutivo municipal, además de los del Concejo Deliberante y de la Defensoría del Pueblo que están con licencias sin goce de sueldo, adscritos a otras instituciones o en cargos superiores sin percepción de haberes. Esta medida, aseguró el funcionario, se sostiene en un dictamen fiscal municipal que establece que el adicional por ticket solo corresponde a quienes trabajan de manera activa.
La crisis en la Coparticipación Nacional significó en julio dos millones de pesos menos que en junio, un equivalente al 7% menos en términos reales, considerando inflación), que se suma a la tendencia de la caída del 5% nominal mes a mes, desde 2024. en ese contexto, el municipio debe sustituir fondos nacionales en obras y servicios, como por ejemplo,, el Parque Lineal de Itaambé Guazú, instalación de luminaria y mantenimiento o aumentos de CAPS.
También está afectada la recaudación local. La mora por pagos de tasas ascendió del 40% al 75%, por ejemplo en la Tasa General de Inmuebles (el 80% de los ingresos propios depende del comercio), en un contexto aún más adverso por la fuga de consumo hacia Paraguay (por tipo de cambio no competitivo) que afecta al comercio local y, por ende, a la recaudación. . Desde la comuna, de todas maneras, adoptaron medidas como pagos con débito automático con15% de bonificación y planes de pago flexibles.
Para afrontar los pagos de aguinaldo, a fin de año, Guastavino dijo que se iniciarán reservas desde agosto para garantizar el pago, pero también admitió «incertidumbre macroeconómica».
También explicó que la comuna mantiene los servicios esenciales aunque a un ritmo más lento y recordó que la Municipalidad de Posadas sostiene 200 merenderos y comedores sin apoyo nacional, además de afrontar la compra de medicamentos y vacunas antes financiadas por Nación.
Municipio bajo presión
La entrevista revela un doble estrés fiscal: por un lado, la merma en la coparticipación (50% de su presupuesto) y, por otro, la morosidad tributaria local. Guastavino enfatizó en el papel compensatorio del municipio ante el retiro del Estado nacional, pero advirtió que la situación es insostenible sin cambios estructurales.
Si bien el discurso político de gestión insiste en su «compromiso con los trabajadores y vecinos», la realidad económica impone límites claros y un riesgo latente: si la coparticipación sigue cayendo, podrían suspender inversiones o incluso servicios básicos. Mientras el ajuste salarial sobre el personal jerárquico es simbólico (apenas 0,2% del gasto total), refleja también la urgencia por evitar recortes más profundos.










