El sacerdote Gervacio Silva presentó su nuevo libro titulado “Teo 1, Curso básico de teología”, una obra pensada para acercar los fundamentos de la fe cristiana a todas las personas, con un lenguaje claro y accesible. “El objetivo es que cualquier persona pueda comprender los distintos temas que aborda la teología”, explicó el autor, quien además anunció que a partir del 4 de agosto será rector del seminario diocesano “Santo Cura D’Ars”.
La obra, según detalló el padre Silva en una entrevista en Vistazo del 4, incluye reflexiones sobre el juicio final, el purgatorio, el cielo y el infierno, y trata también una inquietud recurrente en la comunidad: la salvación de quienes se quitan la vida. “No hay que desesperarse por la salvación de los que se suicidan. Dios es misericordioso”, sostuvo, recordando que la Iglesia ya no margina a esas personas, como lo hacía en tiempos pasados cuando se les negaba sepultura dentro del cementerio.
En cuanto a las creencias populares sobre “almas en pena”, el sacerdote aclaró que la doctrina católica enseña que al morir, el alma va al cielo, al infierno o al purgatorio, “como un anticipo del cielo”. En ese sentido, subrayó que la salvación es una decisión individual, un deseo profundo de estar con Dios.
Durante la entrevista, Silva también compartió una experiencia personal durante una bendición en una escuela, donde una corriente de aire inexplicable y la reacción física de una docente lo llevaron a reflexionar sobre la dimensión espiritual del mal. “Los católicos creemos en seres espirituales buenos, como los ángeles, y también en los demonios”, dijo.
Consultado sobre la religiosidad popular, el sacerdote fue categórico al afirmar que “San La Muerte está asociado a un ser maligno espiritual nefasto, incompatible con la fe católica”. En cambio, opinó que la figura del Gauchito Gil puede tener un acompañamiento pastoral si se enfoca desde los valores del Evangelio, aunque reconoció que hay elementos legendarios en su historia.
Respecto al curanderismo, manifestó que prácticas como «curar el empacho o el ojeo» no son malas si la oración es dirigida a Jesús, la Virgen o los santos. «El ojeo tiene que ver más con la interpretación de los niños sobre las miradas de los adultos que con un mal espiritual», señaló.
Durante su paso por Roma, el padre Silva tuvo la oportunidad de encontrarse en varias ocasiones con el Papa Francisco. “Compartí misa con él y siempre me impresionó su cercanía”, relató emocionado. Valoró el legado del Pontífice, especialmente su énfasis en el amor de Dios y el cuidado de la naturaleza, reflejado en su encíclica Laudato si’. También consideró que el actual Papa es fruto del camino iniciado por el Concilio Vaticano II, que promovió cambios profundos como la misa en idioma local y la traducción de la Biblia.
Finalmente, anunció que dejará su actual parroquia para asumir el desafío de dirigir el seminario diocesano, con el mismo espíritu de servicio que lo llevó a sostener ocho merenderos que hoy alimentan a más de 650 niños semanalmente. “Esa es la Iglesia que quiero seguir construyendo”, concluyó.










