La actividad comercial en Posadas atraviesa una etapa crítica, marcada por el cierre sostenido de locales, la retracción del consumo y un creciente nivel de conflictividad laboral. Así lo describió Agustín Gómez, referente del Centro de Empleados de Comercio, en una entrevista en la que expuso la dimensión cotidiana de la crisis: “Arrancamos cada mañana con decenas de mensajes, en su mayoría vinculados a cierres o situaciones laborales complejas”.
El caso más reciente es el de la tienda de ropa Le Utthe, un comercio con fuerte arraigo local, que se suma a una lista de firmas que bajaron sus persianas en los últimos meses. Entre ellas, Gómez enumeró marcas como ETAM, Base, Laredo, New Imagen, Zoom y Afull, en su mayoría pequeñas y medianas empresas. A ese cuadro se agregan conflictos en grandes superficies comerciales, con despidos masivos o cambio de propietarios en cadenas como Libertad y Changomás.
El diagnóstico del sector combina múltiples variables. Por un lado, la pérdida del poder adquisitivo impacta de lleno en el consumo: “Los salarios quedaron por debajo de la inflación mientras aumentan combustibles, tarifas, transporte y servicios de salud. Esa ecuación reduce la capacidad de compra y repercute directamente en el comercio”, explicó el dirigente al periodista Ariel Sayas, en Canal 4 Posadas.
A ese contexto se suman factores estructurales propios de la región, como la dinámica fronteriza. Durante años, el flujo de consumidores desde Paraguay y Brasil funcionó como un amortiguador para la economía local. Ese esquema se modificó en el último tiempo, alterando el equilibrio comercial en la capital misionera.
Otro elemento de presión es el incremento de los alquileres comerciales tras los cambios normativos en el mercado inmobiliario. “Los costos fijos se dispararon y eso asfixia a muchos emprendimientos”, sostuvo Gómez.
En el plano laboral, la situación presenta signos de deterioro sostenido. Según el dirigente, las negociaciones paritarias del sector se encuentran condicionadas desde 2024 por pautas oficiales que limitan los aumentos salariales a un 1,5% mensual, en un contexto inflacionario superior. “Ese desfase explica gran parte del malestar de los trabajadores”, indicó.
Además, advirtió sobre prácticas empresariales que generan incertidumbre: despidos seguidos de posibles recontrataciones bajo nuevas condiciones laborales, en el marco de cambios legislativos recientes. “Hay casos donde se ofrece pagar solo una parte de la indemnización correspondiente. Son situaciones que requieren acompañamiento sindical”, señaló.
En ese sentido, Gómez remarcó que el gremio mantiene abiertas sus puertas para asesorar a los trabajadores afectados y encarar las instancias legales necesarias.
El escenario, según su evaluación, tiende a profundizarse en el corto plazo. La continuidad del actual programa económico nacional, centrado en el equilibrio fiscal y la contención del gasto, configura un marco que, desde la perspectiva del sector, seguirá impactando en la actividad comercial y el empleo.
La crisis del comercio en Posadas deja al descubierto una trama compleja donde confluyen variables macroeconómicas, decisiones políticas y dinámicas locales. En ese entramado, trabajadores y pequeñas empresas aparecen como los eslabones más expuestos de una cadena que muestra señales de tensión creciente.
Sayas cuestionó a comerciantes por fuga de capitales y dependencia del Estado
El periodista Ariel Sayas lanzó una fuerte crítica al empresariado local durante un editorial televisivo, en el que expuso lo que definió como una “contradicción estructural” entre el discurso, las decisiones políticas y las prácticas económicas de comerciantes y empresarios de la capital misionera.
En su análisis, Sayas cuestionó el destino de las ganancias generadas por el sector, al sostener que no se traducen en inversión dentro de la provincia. “La levantaron en pala. ¿La plata dónde la llevaron? A Encarnación”, afirmó, aludiendo a la radicación de capitales en Paraguay. En esa línea, mencionó el crecimiento de urbanizaciones privadas en localidades como Carmen del Paraná y San Juan del Paraná, donde —según señaló— existe una fuerte presencia de empresarios posadeños.
En su exposición también puso el foco en lo que el periodista considera una incongruencia entre el ciclo económico previo y el posicionamiento electoral del sector. “Se cansaron de facturar con el peronismo. Cuando tuvieron la oportunidad, votaron a la derecha. Y ahora andan llorando por los canales de televisión”, expresó.
Otro de los ejes centrales fue la relación del empresariado con el Estado provincial. Sayas describió una dinámica recurrente de pedidos de asistencia económica directa: “Vas al Ministerio de Hacienda y siempre hay un empresario esperando un subsidio. Se cansaron de pedirle al gobierno”.
Las críticas se extendieron a las principales entidades que representan al sector, como la Confederación Económica de Misiones y la Cámara de Comercio e Industria de Posadas, a las que acusó de sostener una relación ambivalente con el poder político. “Tirás un subsidio y no toca el piso. Sin embargo, lo critican. Pónganse de acuerdo”, lanzó.
En el mismo sentido, cuestionó los reclamos habituales del sector sobre la carga impositiva y las tasas municipales, al considerar que no se corresponden con los beneficios recibidos históricamente. “No conozco un gobierno que haya dado tantos subsidios a estas entidades”, sostuvo.
El periodista también amplió su mirada a otras localidades de la provincia, donde —según afirmó— se replica una lógica similar: cámaras empresariales con fuerte presencia en la gestión de beneficios estatales, pero críticas permanentes a la política económica.
Sobre el cierre, Sayas planteó una advertencia directa sobre las consecuencias de estas conductas. “Primero tienen que definir qué quieren. Porque después empiezan a llorar y la variable de ajuste terminan siendo ellos mismos”, concluyó, en referencia al impacto que las decisiones económicas y políticas tienen sobre el propio entramado comercial.
El editorial se inscribe en un contexto de creciente tensión en el sector, atravesado por cierres de comercios, caída del consumo y conflictos laborales, lo que amplifica el debate sobre el rol del empresariado en la economía local y su vínculo con el Estado.










