La presidenta «encargada» de Venezuela, Delcy Rodríguez, proclamó el inicio de «un nuevo momento político» tras el operativo militar de Estados Unidos que culminó con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, y aseguró que el hecho de ser una potencia energética le ha traído «tremendos problemas» al país.
«Somos una potencia energética. Lo somos. Nos ha traído tremendos problemas, porque ustedes saben que la voracidad energética del Norte quiere los recursos de nuestro país. Y lo habíamos denunciado. Todas las falsedades de que el narcotráfico, la democracia y los derechos humanos no eran. Eran las excusas», señaló la presidenta encargada durante un acto oficial.
«Lo que sí ha estado presente siempre es que el petróleo de Venezuela debe ser entregado al Norte global. Y nosotros hemos tenido una postura muy clara, que Venezuela está abierta a relaciones energéticas donde todas las partes estén beneficiadas y la cooperación económica esté muy bien determinada en contratos comerciales. Venezuela tiene una de las reservas petroleras y de gas más grandes del planeta. Esos recursos deben estar al servicio del desarrollo nacional y del desarrollo de otros países del mundo», agregó.
Rodríguez describió la incursión estadounidense como «una mancha» en la historia de la relación bilateral entre ambas naciones. No obstante, buscó calmar las tensiones internas al asegurar que, pese a la magnitud de los eventos recientes, el país se mantiene en un estado de calma institucional.
«Venezuela no está en guerra, Venezuela es un país de paz que fue agredido por una potencia nuclear”, afirmó la mandataria interina. En su discurso, enfatizó la necesidad de mantener la «más alta conciencia» sobre la integridad territorial y la independencia nacional como valores fundamentales de la República en esta etapa de transición.
Rodríguez también aprovechó su intervención para dirigirse a los sectores opositores, a quienes acusó de haber instigado la intervención extranjera. A pesar de las críticas, les extendió una convocatoria para «avanzar hacia una dirección, a sanar lo que han sido las consecuencias del extremismo y del fascismo».
Desafíos para la transición y el llamado a elecciones
La oposición venezolana, por su parte, celebró el derrocamiento de Maduro y exige que Edmundo González Urrutia, quien se adjudica la victoria en las elecciones de 2024, asuma la jefatura del Estado. Sin embargo, los líderes opositores rechazan las etiquetas de «extremistas» y sostienen que su lucha busca restaurar el orden democrático por vías legítimas.
Pese a las presiones de los detractores de Maduro, el Gobierno de Estados Unidos manifestó que la oposición no cuenta actualmente con el respaldo suficiente para gobernar el país de forma inmediata. Washington señaló, además, que no existen condiciones de seguridad para convocar a nuevos comicios en un plazo menor a los 30 días.
Analistas internacionales sugieren que la estrategia de la Casa Blanca apunta a que la gestión de Rodríguez estabilice el país antes de abrir un proceso electoral.










