El presidente de Bolivia, Luis Arce Catacora, denunció este miércoles movimientos irregulares de unidades militares en La Paz, alertando sobre un posible levantamiento en contra del gobierno democrático. A través de un mensaje en la red social X, Arce afirmó: “Denunciamos movilizaciones irregulares de algunas unidades del Ejército Boliviano. La democracia debe respetarse”.
Imágenes difundidas por teleSUR muestran al menos seis tanquetas militares con uniformados armados en su interior en las cercanías de la Plaza Murillo, lugar donde se encuentran las sedes de la Casa del Pueblo, la Asamblea Legislativa Plurinacional y la Cancillería boliviana. Ciudadanos se han congregado en la plaza para evitar una posible ruptura constitucional.
El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, se presentó en la Plaza Murillo para intentar dialogar con los militares, algunos de los cuales estaban encapuchados. La situación revive recuerdos del golpe de Estado de noviembre de 2019, que según Arce, fue organizado por EEUU y la derecha local con la complicidad de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Evo Morales, ex presidente boliviano, también expresó su preocupación: “Se gesta el Golpe de Estado. En este momento se despliega personal de las Fuerzas Armadas y tanquetas en la Plaza Murillo. Convocamos a los movimientos sociales del campo y la ciudad a defender la democracia”. Morales convocó a una movilización nacional para defender la democracia y denunció al general Juan José Zúñiga como cabeza de este movimiento.
En respuesta, Luis Almagro, titular de la OEA, condenó enérgicamente los acontecimientos en Bolivia, afirmando que “El Ejército debe someterse al poder civil legítimamente elegido. Enviamos nuestra solidaridad al Presidente de Bolivia, Luis Arce Catacora, su Gobierno y todo el pueblo boliviano. La comunidad internacional no tolerará ningún quebrantamiento del orden constitucional”.
La tensión en Bolivia aumenta en medio de una crisis económica con escasez de dólares y combustibles, sumada a una Asamblea Legislativa paralizada y protestas sociales que el Gobierno atribuye a seguidores de Morales. Arce acusa a Morales de intentar un “golpe blando” para acortar su mandato y destruir el Estado Plurinacional.
Este conflicto político y militar añade un capítulo más a la complicada relación entre Arce y Morales, antiguos aliados que hoy se enfrentan en una batalla por el control del país, mientras la población espera una resolución pacífica y democrática.










