El dirigente político y titular de Canal 4 Posadas, Carlos Valenzuela, realizó un balance del año con fuertes definiciones sobre la situación del país, el funcionamiento del sistema democrático, la gestión del presidente Javier Milei y el impacto de la tecnología en la vida política y social. Respecto a la situación política del país, describió a la Argentina bajo tres situaciones: un país con una democracia devaluada, con la institucionalidad degradada y con la extorsión como política de Estado.
Al iniciar su análisis, Valenzuela consideró que el hecho más relevante del año fue el fallecimiento del papa Francisco, al que definió como una pérdida de referencia ética a nivel mundial. “Es el apagón de una luz, de una guía”, analizó. En ese marco, sostuvo que la Argentina llegó al cierre del año atravesada por un profundo desgaste que excedió lo económico. “No es solo económico, es un cansancio moral. Estamos ante una democracia devaluada”, advirtió durante una entrevista en Vistazo del 4.
En relación con el gobierno nacional, afirmó que el país transitó un proceso de degradación institucional y cuestionó la relación de la Casa Rosada con las provincias. Señaló que el Ejecutivo utilizó los recursos como mecanismo de presión política. “El gobierno nacional ha decidido que la extorsión es una herramienta de gestión”, sostuvo. En la misma línea, advirtió que se ignoró el rol de los gobernadores y se administró la caja del Estado como un instrumento de castigo. “Se maneja la caja como un látigo”, lamentó.
Valenzuela también cuestionó la falta de tratamiento del Presupuesto Nacional y sostuvo que se trató de una decisión política deliberada. Consideró que al Ejecutivo no le interesó contar con una ley de presupuesto para sostener la discrecionalidad en el manejo de los fondos. “Prefieren la discrecionalidad de prorrogar el anterior para poder mover las partidas a su antojo y seguir asfixiando a las provincias”, señaló. A su entender, esta práctica evidenció un desprecio por el federalismo. “Es una política de desprecio por el federalismo”, enfatizó.
Al referirse al rol de la tecnología, alertó sobre el impacto de los algoritmos en la dinámica política y social. Sostuvo que la política fue desplazada por la lógica de las redes y las pantallas. “El algoritmo ha reemplazado a la política”, indicó. En ese sentido, remarcó que la construcción colectiva fue sustituida por una mediación tecnológica que desorganizó a la sociedad. “Hoy la gente no se organiza por ideales comunes en la plaza, se organiza —o se desorganiza— a través de lo que le devuelve una pantalla”, describió.
En ese contexto, el dirigente peronista cuestionó el rol de algunos actores políticos y económicos que, según expresó, fueron responsables de crisis anteriores y hoy legitimaron el ajuste desde las redes sociales. “Los mismos que nos endeudaron son los que hoy te explican por las redes cómo hay que ajustar”, dijo. Y advirtió sobre la aceptación social de ese discurso. “La gente, mediada por esa tecnología, a veces termina aplaudiendo al verdugo”, consideró.
Sobre la situación de Misiones, destacó el perfil productivo de la provincia y denunció una deuda significativa de la Nación. Remarcó que no se trató de pedidos extraordinarios, sino de fondos que correspondieron por ley. “No es un regalo lo que se pide, son las regalías de Yacyretá, son los fondos previsionales que por ley corresponden”, indicó. En ese marco, sostuvo que se trató de recursos de los propios misioneros. “Es dinero de los misioneros que se queda en el puerto de Buenos Aires”, añadió.
En el plano local, valoró el proceso de transformación de Posadas y señaló que la ciudad atravesó una modernización sostenida en el tiempo. Consideró que el incendio del edificio municipal marcó un punto de quiebre. “Desde aquel incendio de la municipalidad (el 11 de enero de 1994), hubo un quiebre y la ciudad se modernizó”, recordó. Aun así, advirtió que persistieron problemas estructurales, especialmente en el sistema de transporte público. “Sigue siendo un monopolio que castiga el bolsillo del trabajador”, cuestionó.
Finalmente, Valenzuela reflexionó sobre el futuro político y la necesidad de una renovación profunda de ideas. Señaló que el recambio no debía limitarse a una cuestión etaria. “No es solo cambiar jóvenes por viejos, es cambiar la forma de pensar la provincia”, analizó. Como cierre, dejó un mensaje dirigido a la comunidad, apelando a los vínculos y los afectos como refugio frente a la coyuntura política. “La política pasa, los gobiernos pasan, pero la comunidad queda”, concluyó.










