El decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), Horacio Simes, describió un panorama complejo para las universidades públicas en el marco del paro nacional que afecta a las actividades académicas. Según explicó, la medida de fuerza interrumpe el normal desarrollo de la segunda semana de exámenes finales en su facultad, con la adhesión al paro como una decisión individual de cada docente. Las clases del segundo semestre están previstas para iniciar la próxima semana, momento en que se prevé que la protesta se torne rotativa.
Simes señaló que la principal demanda del paro radica en la recomposición salarial para docentes y no docentes, tras una pérdida significativa del poder adquisitivo desde diciembre de 2023. Aunque hubo incrementos en diciembre y enero, estos se redujeron drásticamente en los últimos meses, con subas de apenas entre el 1 y el 1,3%. Esto contrasta con una inflación acumulada del 14,2% en lo que va del año, lo que implica que los salarios crecen a la mitad del ritmo inflacionario. Además, advirtió sobre una desaceleración en la financiación destinada a gastos operativos, infraestructura e inversiones en ciencia y tecnología.
La situación llevó a la universidad a implementar recortes en servicios, como la suspensión de la cena en el comedor universitario, la reducción de becas de almuerzo, la disminución del apoyo a eventos científicos y actividades de extensión, y la restricción en costos operativos básicos. Pese a ello, el decano afirmó que el esfuerzo se centra en retener a los estudiantes y sostener la calidad académica. Entre las estrategias adoptadas mencionó el refuerzo del equipo de apoyo psicológico y médico, así como la modalidad bimodal en algunas carreras para reducir los gastos de traslado y manutención de los estudiantes.
En cuanto al contexto económico nacional, Simes calificó la política del Gobierno como “bastante ortodoxa” y de corte liberal o neoclásico, basada en dos ejes: la “licuadora”, que erosiona el valor de salarios y jubilaciones, y la “motosierra”, que recorta el gasto público con impacto también en el sector privado. Advirtió que esta combinación redujo el consumo, afectó al comercio y la industria, elevó el desempleo y disparó la deuda familiar. Finalmente, planteó que es urgente impulsar políticas que fomenten el crecimiento económico, generen empleo de calidad y permitan que la población recupere su nivel de vida previo a la crisis.










