El presidente de la Dirección Provincial de Vialidad (DPV), Sebastián Macías, manifestó su preocupación por las consecuencias que trae para Misiones la disolución de Vialidad Nacional, medida oficializada por el gobierno de Javier Milei. En una entrevista con el programa Dominio Público, Macías fue contundente: “Hoy la palabra es incertidumbre, incerteza total”.
Entre los efectos más notorios, mencionó el paralizamiento o ralentización de obras clave, como la travesía urbana de la ruta nacional 12 en Posadas, el soterramiento del cruce de las avenidas San Martín y Quaranta y la autovía de la ruta nacional 105. “Esa pata no está más y se siente la falta de esos fondos que eran muy importantes para Misiones”, remarcó.
También advirtió sobre el deterioro de puentes nacionales con más de cinco décadas de uso: “Están llegando a su vida útil y eso es una preocupación seria”, alertó.
Otro punto crítico es el futuro del personal y el parque vial de Vialidad Nacional en la provincia. “¿Qué va a pasar con ellos? ¿Quién lo va a administrar?”, se preguntó Macías, señalando la falta de respuestas oficiales y la ausencia de una planificación clara.
El funcionario expresó además su inquietud ante la posibilidad de que la Nación transfiera rutas a las provincias sin garantizar los recursos necesarios para mantenerlas, como los que provienen del impuesto a los combustibles líquidos. “No me pidan más, porque cada vez que voy a Buenos Aires a pedir, me dan menos”, sostuvo.
“Cerrar un organismo no es tan simple como decir ‘lo detonamos hoy’. ¿A dónde van a ir esas responsabilidades?”, cuestionó. La falta de interlocutores, de lineamientos técnicos y de financiamiento complica aún más el escenario.
El testimonio de Macías resume una preocupación compartida por muchas provincias: la disolución de Vialidad Nacional no solo borra 93 años de historia institucional, sino que deja un vacío operativo que amenaza la infraestructura, el empleo y la seguridad vial en todo el país.










