El actual diputado provincial Ramón Amarilla repasó su historia personal y política en una entrevista en Dominio Público, donde abordó temas clave de la coyuntura misionera. Desde su inesperada irrupción en la política tras liderar la protesta policial, hasta su firme compromiso con los trabajadores estatales, Amarilla trazó una radiografía crítica del presente provincial.
“Nunca se me cruzó por la cabeza estar en política”, confesó. Su trayectoria comenzó como vocero de una histórica manifestación de policías en Misiones. Esa exposición pública le costó la cárcel —“no es fácil estar 8 meses y 24 días preso”, recordó—, pero también lo transformó en referente de múltiples sectores estatales.
Desde su banca, asegura representar no solo a policías y penitenciarios, sino también a docentes y trabajadores de la salud. “Yo voy a poner todo de mí para pelear por los intereses de todos los trabajadores de la provincia de Misiones”, sostuvo.
Uno de los ejes más sensibles de la conversación fue la situación de los policías que permanecen detenidos tras la protesta. “No entiendo a la Justicia: ¿por qué largan a tres y a cinco los dejan presos si les imputaron los mismos cargos?”, se preguntó Amarilla, al tiempo que adelantó que podría haber demandas millonarias contra la provincia por represalias políticas.
También desmintió que el Comando Radioeléctrico haya sido tomado, como sostienen algunos sectores. “El comando nunca fue tomado”, aclaró. Además, se refirió al acta de acuerdo que incluía una amnistía que nunca se cumplió: “Firmamos un acta con una cláusula de no represalias, pero nos procesaron igual”.
Amarilla no esquivó la política, aunque admitió que cuesta construir solo: “Voy a tener que hablar con todos. Nosotros tenemos que hablar con todos”, dijo, reconociendo la necesidad de diálogo con los distintos bloques.
En un diagnóstico crudo, afirmó que “la provincia de Misiones está devastada” y apuntó a la situación de los empleados públicos que hoy cobran por debajo de la línea de pobreza. Criticó también el abandono al pequeño productor: “Los yerbateros, los tealero, los tabacaleros no cosechan o no cobran. Es una vergüenza”.
Finalmente, se refirió a la persecución que sufren médicos, docentes y policías. “Nos están persiguiendo, inventándoles causas, allanando sus casas, plantándoles cosas. ¿A quién persiguen? A los que nos sanan, nos educan y nos cuidan”, concluyó.










