El intendente de Paso de los Libres y candidato a gobernador de Corrientes, Martín Ascúa, habló sobre la situación política, social y económica de la provincia y criticó con dureza tanto al gobierno nacional de Javier Milei como al provincial de Gustavo Valdés. En una entrevista en Vistazo del 4, advirtió sobre la “enorme dependencia” de Corrientes con respecto a la coparticipación y denunció una “discriminación enorme” hacia los municipios en la distribución de fondos.
“De cada 100 pesos que ingresan a Corrientes, 81 se los queda la provincia. Los municipios no participan de las transferencias discrecionales”, señaló. Además, remarcó que los recortes nacionales por inflación y recesión se ven agravados por decisiones del gobierno provincial que, según él, retiene recursos de manera arbitraria.
Ascúa también afirmó que entre el 65 y 70% de los correntinos quieren “un cambio de rumbo”, y calificó al oficialismo como “uno de los gobiernos más corruptos de la historia de Corrientes, que se quiere transformar en una dinastía”. Según el dirigente peronista, su espacio es el único que “se opone tanto al modelo de Milei como al de Valdés”.
El actual intendente destacó el proceso de reconstrucción del PJ correntino tras años de intervención, que tuvo como punto de inflexión la visita de Cristina Fernández de Kirchner a Paso de los Libres. “Fue un hecho histórico que activó a la militancia y dio claridad al espacio”, dijo.
Sobre el contexto económico, Ascúa describió el impacto de las asimetrías fronterizas en la costa del Uruguay, donde el comercio local se ve fuertemente afectado. “Hoy los libreños cruzan a Brasil a comprar porque la Argentina está muy cara”, apuntó.
También cuestionó un reciente decreto del gobernador Valdés que modifica las reglas electorales: “Es inconstitucional y avasalla las garantías básicas”, denunció, anticipando que los frentes opositores ya acudieron a la Justicia para impugnarlo.
Finalmente, Ascúa se mostró dispuesto a trabajar en conjunto con provincias vecinas como Misiones para enfrentar el centralismo. “El norte argentino tiene que unirse para plantear sus propias soluciones”, concluyó.










