La Policía de Misiones rescató un oso melero que apareció de manera inesperada en el patio de una vivienda en el barrio Cooperativa de San Vicente, provocando la sorpresa de una vecina que de inmediato solicitó la presencia de las autoridades policiales.
Cerca de las 8 horas, una mujer se comunicó con la División Defensa del Medioambiente de San Vicente, para informar que un pequeño oso melero había ingresado a su propiedad. Los agentes rescataron al animal que si bien no presentaba lesiones, estaba visiblemente estresado, posiblemente debido a la manipulación excesiva por parte de personas.
Con las medidas de seguridad correspondientes, los policías lograron resguardar al oso melero y colocarlo en una jaula. Posteriormente, fue entregado a un rescatista, quien le suministró vitaminas antes de trasladarlo al Centro de Rescate Ohana en Salto Encantado, donde un veterinario examinó al animal para asegurar su buen estado de salud y determinar el regreso a su hábitat natural.
En otra actuación, los Bomberos de la Policía de Misiones rescataron un perro mestizo que había caído a una fosa en la parroquia ubicada sobre la calle Gobernador Barreyro de Oberá.
Con cuerdas, la policía salvó al perro que posteriormente fue entregado a una integrante de la comunidad local.
El animal fue trasladado al canil municipal, donde recibirá el cuidado necesario.

Información sobre el oso melero
El oso melero, también conocido como tamanduá, es una especie de hormiguero que se encuentra en América del Sur y América Central. Es conocido por su dieta especializada en hormigas y termitas. Tiene una lengua larga y pegajosa, ideal para capturar estos insectos dentro de sus nidos.
Su nombre científico es Tamanduá tetradactyla; mide entre 47 y 77 centímetros de longitud corporal, más una cola de entre 40 y 67 centímetros y pesa entre tres y siete kilos.
De acuerdo a la información que hay en internet, el pelaje es denso y varía en color, desde un amarillo dorado hasta negro, con una distintiva «v» negra que se extiende desde los hombros hasta la espalda. El tamanduá posee fuertes garras en sus patas delanteras, que utiliza para romper nidos de insectos y defenderse de depredadores.
El oso melero habita en una variedad de ecosistemas, incluidos bosques tropicales y subtropicales, sabanas y áreas de vegetación secundaria. Prefiere zonas cercanas a fuentes de agua como ríos y arroyos.
Se alimenta principalmente de hormigas y termitas, aunque también puede consumir abejas, miel y frutas en menor medida.
El osito melero es un animal principalmente nocturno y arbóreo, aunque también se le puede ver en el suelo. Es solitario y territorial, ya que marca su territorio con glándulas odoríferas. Cuando se siente amenazado, suele erguirse sobre sus patas traseras y utilizar sus fuertes garras delanteras para defenderse.
La reproducción puede ocurrir en cualquier época del año. La hembra generalmente da a luz a una sola cría después de un período de gestación de alrededor de 130-150 días. La cría se aferra al lomo de la madre durante los primeros meses de vida, hasta que es capaz de moverse y alimentarse por sí misma.
El oso melero no se encuentra en peligro de extinción, pero su población está afectada por la pérdida de hábitat debido a la deforestación y la expansión agrícola. Además, pueden ser víctimas del tráfico de fauna y atropellamientos en las rutas.
Aunque generalmente no son agresivos, los osos meleros pueden defenderse vigorosamente si se sienten amenazados. Recomiendan manejarlos con cuidado y respeto, y en situaciones como la descrita en San Vicente, es recomendable que las autoridades especializadas se encarguen de su rescate y reubicación.













