Finalmente, este sábado 5 de abril entró en vigencia el nuevo arancel global del 10% sobre todos los productos que sean importados a Estados Unidos. La medida fue impulsada – y confirmada el pasado miércoles en el «Día de la Liberación» – por el presidente estadounidense Donald Trump. Desde la Casa Blanca justificaron la imposición de los aranceles mediante la declaración de una “emergencia nacional».
Así, se volvió efectivo el primero de los gravámenes anunciados el pasado 2 de abril que desataron una fuerte reacción en los mercados. Este arancel del 10% afectará a 184 países y territorios.
La tarifa aduanera anunciada por Trump se suma a los impuestos existentes, pero algunos bienes quedan exentos como el petróleo, el gas, el cobre, el oro, la plata, el platino, el paladio, la madera de construcción, los semiconductores, los productos farmacéuticos y los minerales que no se encuentran en suelo estadounidense. Por otro lado, las importaciones de acero, aluminio y automóviles ya están sujetas a recargos del 25%.
La orden ejecutiva fue firmada por el líder republicano el miércoles pasado y solo exceptúa, de forma temporal, a Canadá y México. Por otro lado, aquellos productos que ya se encontraban en tránsito hacia territorio estadounidense también quedarán eximidos.










