El Papa Francisco visitó este 20 de septiembre el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral (DSDHI) ubicado en la Santa Sede, para participar en el Simposio del décimo aniversario del primer Encuentro Mundial de los Movimientos Populares (EMMP), que tuvo lugar en el Vaticano en 2014. Estuvieron presentes algunos de los líderes fundadores de los EMMP, entre ellos, Juan Grabois y Alejandro Gramajo, líder de la UTEP. El pontífice hizo un paréntesis en su discurso y se metió de lleno en la realidad argentina.
“Me hicieron ver una represión, hace una semana o un poco menos. Obreros, gente que pedía por sus derechos en la calle. Y la Policía la rechazaba con una cosa que es lo más caro que hay, ese gas pimienta de primera calidad. Y no tenían derecho a reclamar lo suyo, porque eran ‘revoltosos, comunistas’, no, no. El Gobierno se puso firme y en vez de pagar la justicia social pagó el gas pimienta, le convenía. Ténganlo en cuenta eso”, dijo Jorge Bergoglio, en referencia a la represión de la semana pasada en las afueras del Congreso, mientras en Diputados se aprobada el veto del presidente Javier Milei a las reformas en la movilidad jubilatoria que ya había sido aprobada antes por ambas cámaras.
La imagen más fuerte de ese día, en medio del avance de las fuerzas de seguridad sobre jubilados y familias que se manifestaban en contra del veto fue la de una niña de 10 años, que recibió gas pimienta en su rostro por parte de un policía. “El grito de los excluidos también puede despertar las conciencias adormecidas de tantos dirigentes políticos que son, en definitiva, los que deben hacer cumplir los derechos económicos, sociales y culturales… Somos cristianos, recemos para que Dios nos de la sabiduría y la fortaleza para realizar la verdadera justicia social”, alentó el Papa.










