El papa Francisco llegó este lunes a Timor Oriental, un país pobre mayoritariamente católico, para una visita de tres días que ha despertado un gran fervor entre sus 1,3 millones de habitantes. Es el segundo país más católico en el mundo después del Vaticano. Fieles católicos acudieron en masa para ver a Jorge Bergoglio, en su viaje a la nación más joven de Asia, peregrinando desde ciudades lejanas y cruzando la frontera con Indonesia.
Decenas de miles de personas se alinearon en las calles de la capital, Dili, agitando banderas con los colores blanco y amarillo del Vaticano, mientras el pontífice de 87 años era conducido por las calles, flanqueado por miembros de seguridad.
El papa se mostró animado tras aterrizar procedente de Papúa Nueva Guinea para la tercera escala de una agotadora gira de 12 días por Asia-Pacífico, saludando y sonriendo a una multitud de devotos que intentaban verle. El papa, en silla de ruedas, recibió un pañuelo tradicional tras su llegada al aeropuerto de Dili, cerrado a los vuelos civiles desde hace tres días, donde fue acogido por una guardia de honor y el presidente José Ramos-Horta.










