A través de un comunicado, la directora de Unicef para América Latina y el Caribe, Karin Hulshof, recordó que el meteoro -que se mueve entre las categorías 4 y 5 en la escala Saffir Simpson- devastó áreas de Granada, San Vicente y las Granadinas, Barbados y Santa Lucía con el azote combinado de fuertes vientos, significativas marejadas y persistentes lluvias que destruyeron hogares, escuelas y otros escenarios vinculados a la vida de los niños.
La funcionaria consideró que a medida que el huracán Beryl continúa su recorrido por el mar Caribe, «se deben hacer todos los esfuerzos posibles para evitar la pérdida de vidas y mantener a los niños y niñas seguros». Señaló que equipos de Unicef, desplegados en todo el Caribe, «están listos para apoyar los esfuerzos nacionales para asistencia humanitaria a las familias necesitadas».
De acuerdo con Unicef, en América Latina y el Caribe un total de 1.9 millones de personas -entre ellos medio millón de menores de edad- se ven afectadas cada año por desastres. Ello la convierte en la segunda región más propensa a eventos de este tipo a nivel global. A la cabeza se ubica Asia, afectada por 79 desastres en 2023, derivados de peligros meteorológicos, climáticos e hidrológicos, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).









