La protesta yerbatera dejó al descubierto divisiones internas entre productores y trabajadores rurales en Misiones. Mientras un sector sostiene cortes de ruta en distintos puntos, otro grupo se apartó de esa modalidad y decidió avanzar por la vía judicial para cuestionar la desregulación del mercado.
El referente de la Asociación Civil Impulso Yerbatero, Jorge Skripczuk rechazó los bloqueos al señalar que perjudican a vecinos y consumidores ajenos al conflicto. Indicó que ese tipo de medidas resta apoyo social y propuso visibilizar el reclamo sin interrumpir la circulación. También convocó a la ciudadanía a acompañar la demanda por otras vías.
El dirigente ubicó el origen del conflicto en decisiones del Gobierno nacional. Señaló al Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/2023 y al Decreto 812/2025 como normas que redujeron las atribuciones del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym), al quitarle la facultad de fijar precios de referencia para la hoja verde y la yerba canchada. Según su análisis, ese esquema dejó a los pequeños productores sin herramientas de negociación frente a secaderos y molinos y generó valores por debajo de los costos.
La estrategia del sector se formalizó con una presentación ante la Justicia Federal de Posadas. Allí impulsaron una acción de inconstitucionalidad contra artículos del DNU y solicitaron una medida cautelar para suspender la aplicación del decreto reglamentario, con el objetivo de restituir las funciones del Inym.
La iniciativa cuenta con el respaldo de cinco asociaciones de productores y de la Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones Limitada. Además suma adhesiones individuales ya que unos 75 productores firmaron la presentación sobre un total cercano a 13.000 en la provincia. El espacio también busca el acompañamiento de intendentes y ciudadanos.
Skripczuk afirmó que la crisis supera al sector yerbatero y alcanza a las economías regionales del país. Señaló que numerosos productores venden por debajo de los costos o abandonan la cosecha ante la falta de rentabilidad.
En ese contexto el dirigente expuso su situación personal como productor en Aristóbulo del Valle. Indicó que no realiza cosecha desde hace tres años pese a contar con un rendimiento estimado de entre 12.000 y 13.000 kilos por hectárea. Agregó que mantiene entre seis y siete hectáreas sin apoyo familiar ya que sus hijos eligieron otras actividades laborales.
El referente sostuvo que la salida requiere una definición política en el escenario electoral. Planteó la necesidad de un modelo de gestión que contemple a las economías regionales y advirtió que la ausencia de regulación favorece la concentración del mercado.









