Un fuerte temporal azotó Tucumán y provocó una situación crítica en el sur de la provincia, donde varias familias quedaron atrapadas en viviendas inundadas y solicitaron ser rescatadas ante el avance del agua.
El escenario más grave se registró en Santa Rosa de Aguilares, donde vecinos quedaron aislados y pidieron asistencia urgente. “La zona que más afectada está es La Calera. Está cortado el camino y tenemos un desborde del río Medina”, señalaron desde el municipio.
La crecida del río Chirimayo generó importantes daños en Alpachiri. “Ha sido muy fuerte la creciente… ha volteado muchos árboles y ha roto toda la defensa del lado del pueblo”, describieron autoridades locales.
Como consecuencia, la ruta nacional 65 quedó completamente interrumpida tras el deterioro de un puente, mientras que la ruta 307 también permaneció cortada por derrumbes y sedimentos sobre la calzada.
En Villa Quinteros y el departamento Chicligasta, el agua ingresó a viviendas y complicó las tareas de evacuación, en un contexto donde también se registraron crecidas en arroyos de la zona.
La capital provincial, San Miguel de Tucumán, no quedó al margen del fenómeno. Allí se reportaron anegamientos severos en distintos sectores, especialmente en inmediaciones de la terminal de ómnibus.
Si bien algunos cursos de agua comenzaron a descender hacia el amanecer, las autoridades advirtieron sobre el riesgo latente debido a los daños en infraestructuras y la inestabilidad del terreno.










