En el 44° aniversario del inicio del conflicto del Atlántico Sur, Posadas recordó y homenajeó a los combatientes en una ceremonia que congregó a excombatientes, familiares, vecinos y autoridades civiles y militares en una conmemoración atravesada por la memoria activa y el compromiso colectivo. La jornada incluyó una misa de campaña frente a la Catedral, en la plaza 9 de Julio, una marcha comunitaria y la tradicional vigilia en el Monumento a las Islas Malvinas, sobre la avenida Costanera, donde el recuerdo se proyecta como una causa vigente.
En la madrugada del 2 de abril de 1982, los jóvenes combatientes izaron la bandera argentina en las Islas Malvinas tras una operación militar que registró una única baja inicial, la del capitán de corbeta Pedro Eduardo Giachino. Durante 74 días, el archipiélago quedó bajo normativa argentina. El saldo del conflicto dejó 649 argentinos fallecidos —326 en combate y 323 tras el hundimiento del ARA General Belgrano—, además de dos civiles isleños y 255 británicos. Desde Misiones participaron 460 combatientes, de los cuales nueve murieron en combate: Roberto Estévez, Alfredo Gregorio, Orlando Illanes, Carlos Krause, Martín Maciel, Miguel Meza, José Ríos, Saturnino Sanabria y Miguel Sosa.
La conmemoración comenzó con una misa de campaña oficiada por el presbítero Víctor Benítez, capellán auxiliar de la Brigada de Monte XII, quien subrayó el sentido de la entrega personal y espiritual en defensa de los valores nacionales. Al finalizar, se encendieron nueve antorchas en homenaje a los misioneros caídos, gesto que dio inicio a una caminata encabezada por la banda de música del Regimiento de Infantería de Monte 30. El recorrido avanzó por el centro de la ciudad hasta el monumento de la costanera, donde se concentró la vigilia.
En ese marco, el excombatiente Juan Antonio Soloyezny, en representación de la Federación de Veteranos de Misiones, planteó una definición que sintetiza la experiencia colectiva: Malvinas es presente. “Vivimos y recordamos lo sucedido como si fuera ayer”, afirmó, al tiempo que remarcó que existen “trece mil historias”, tantas como veteranos, incluso entre quienes compartieron posiciones en el frente. Su intervención incorporó una mirada dirigida a las nuevas generaciones, con la idea de que la memoria no se reduzca a una fecha, sino que funcione como aprendizaje social.
El veterano diferenció el desarrollo del conflicto de sus consecuencias posteriores y expuso una dimensión menos visible de la guerra: las secuelas. Señaló que, tras el conflicto, se registraron más de 260 suicidios entre veteranos británicos y alrededor de 500 en Argentina. En ese contexto, insistió en que la guerra expresa el fracaso de la palabra y convocó a una revisión colectiva que permita sostener la causa Malvinas desde una perspectiva de construcción y paz.
Soloyezny también reafirmó la necesidad de consolidar una política de Estado que articule a los países de América del Sur en una estrategia diplomática sostenida para la recuperación del territorio. “Los veteranos creemos que más temprano que tarde las islas van a volver”, sostuvo, en una línea que combinó expectativa y convicción histórica.
Durante la vigilia se realizó la lectura de la carta del teniente Roberto Néstor Estévez a su padre, recibida tras su fallecimiento, uno de los momentos de mayor carga simbólica de la jornada. Luego, la Milicia Patriótica y los veteranos depositaron ofrendas florales en nombre de la comunidad y se cumplió un minuto de silencio en homenaje a los caídos.
La dimensión cultural también formó parte de la conmemoración. El grupo Chamamé Chamigo aportó música y palabras con un repertorio alusivo que incluyó un recitado inédito dedicado a los veteranos y caídos. La Banda de Música del Regimiento de Infantería de Monte 30 cerró con las marchas de San Lorenzo, Malvinas y el Himno Nacional, en una escena donde lo simbólico y lo colectivo se integraron sin artificios.
Participaron de las actividades el gobernador Hugo Passalacqua, el intendente Leonardo Stelatto, el secretario de Cultura, José Martín Schuap; el comandante de la Brigada de Monte XII, coronel Carlos Surraco, junto a funcionarios provinciales, legisladores, autoridades judiciales, representantes eclesiásticos y fuerzas de seguridad. La presencia transversal reforzó el carácter institucional de una fecha que, en Misiones, se sostiene como memoria activa, identidad y proyección.









