En esta ocasión, el encuentro se desarrolló en la chacra de la productora Liliana Scheffer, una unidad de 50 hectáreas, de las cuales 35 se conservan como monte nativo, 8 hectáreas están destinadas a yerba mate, y el resto a cultivos anuales y áreas de potrero. La historia productiva de la chacra se remonta a 1942, cuando el abuelo materno de Liliana se radicó en Aristóbulo del Valle e inició la implantación de yerba mate. Con el paso de las generaciones, la producción continuó, aunque bajo un manejo convencional basado en el uso de herbicidas y prácticas que, sobre suelos rojos, fueron generando pérdida de fertilidad, disminución de actividad biológica y degradación estructural.
Desde hace dos años, Liliana decidió asumir la continuidad del establecimiento, pero bajo una visión diferente: la transición hacia la agroecología, prescindiendo del uso de insumos químicos y apostando al restablecimiento natural del equilibrio del suelo, mediante intervenciones progresivas y respetuosas de los procesos ecológicos.
Durante el recorrido por la unidad productiva, se observaron plantas pioneras en sectores degradados o compactados, especies que cumplen un rol fundamental en la regeneración biológica y estructural del suelo, aportando cobertura, materia orgánica y favoreciendo la infiltración y retención de agua. Liliana señaló que la recuperación total demandará tiempo, constancia y observación, pero confía en la resiliencia de los sistemas naturales cuando se les permite actuar.
El encuentro se desarrolló en un marco de trabajo colaborativo, donde los integrantes del proceso de certificación participativa aportaron conocimientos técnicos, experiencias propias, estrategias de manejo y reflexiones sobre los procesos de transición productiva, reafirmando el valor del aprendizaje colectivo como herramienta de transformación territorial.










